La columna de UNEF: El papel de las ciudades en el cumplimiento de los ODS y el fomento del autoconsumo

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Si bien la mayoría de expertos coincidió en que la COP25 en Madrid no tuvo un gran impacto a nivel de acuerdos, desde entonces, los pines con el logo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con la ruleta de los 17 colores son un recurrente en las reuniones e incluso se dejaron ver en los Goya. Puede que los Gobiernos no alcanzasen grandes acuerdos, pero la concienciación ciudadana sigue creciendo y el paso de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático ha resultado indudablemente positivo para nuestro país.

La ciudadanía debe demandar a sus Gobiernos Locales ambición en sus avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y los alcaldes y alcaldesas deben ver en su cumplimiento una gran ocasión de reivindicarse en su cargo y de demonstrar su compromiso con la lucha contra el cambio climático.

Del liderazgo de las ciudades depende el cumplimiento de gran parte de los ODS. Según los datos de Naciones Unidas, las ciudades ocupan solo el 3% de la tierra, pero representan del 60 al 80% del consumo de energía y al menos el 70% de las emisiones de carbono. Podemos afirmar por lo tanto que las ciudades son uno de los responsables de la emergencia climática, pero también pueden ser solución a este enorme desafío. Se hace pues imprescindible una aportación local a un problema global. Y esa aportación local puede venir de la mano de la tecnología.

La tecnología nos da precisión en la toma de decisiones. Nos permite invertir en lo que funciona y no gastar dinero en lo que no está funcionando. El big data, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, y en general el uso inteligente de las nuevas tecnologías, nos permite contribuir al desarrollo sostenible y, a la vez, empoderar al ciudadano.

Las tecnologías renovables, especialmente la fotovoltaica, ya son competitivas y pueden competir de tú a tú con las fuentes de generación tradicionales basadas en combustibles fósiles. Concretamente el costo-beneficio del autoconsumo fotovoltaico nos abre un amplio abanico de oportunidades para su implementación en las ciudades, lo que permite ayudar a revertir la emergencia climática y contribuir en el cumplimiento de los ODS desde el ámbito local.

Desde UNEF, consideramos que los Gobiernos Locales deben trabajar para desarrollar medidas valientes en las que se trabaje la ejemplaridad de la administración pública promoviendo las energías renovables, la obligatoriedad del autoconsumo en infraestructuras como aparcamientos y nuevos edificios y la simplificación de la tramitación administrativa. En España, todavía existen normas locales que dificultan, encarecen o retrasan la realización de proyectos de autoconsumo, lo que convierte este tema en una línea de trabajo prioritaria.

Para apoyar el desarrollo del autoconsumo, es fundamental que los Gobiernos Locales hagan un esfuerzo especial para reducir al máximo posible los requisitos administrativos y los costes financieros para la legalización de las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo. A este respecto, valoramos de forma muy positiva la eliminación de la licencia de obras para instalaciones de autoconsumo en las Baleares y Cataluña y esperamos el resto de Comunidades Autónomas valoren del mismo modo su eliminación.

Las ciudades no pueden trabajar de forma aislada para lograr el cumplimiento de los ODS, y en muchos casos necesitarán de mayores competencias y recursos, argumentarán con razón. Pero las ciudades disfrutan de una cercanía al ciudadano que no disfruta otra administración, sus políticas públicas son las más palpables y la tecnología ha abierto muchísimas puertas accesibles que es necesario explorar.

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