Los gobiernos de Chile y España lamentan la decisión de Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París

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La ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, y la ministra para la Transición Ecológica de España en funciones, Teresa Ribera, lamentan la decisión de Estados Unidos de avanzar en el procedimiento de retirada del Acuerdo de París. La retirada se hará efectiva un año después de hecha la notificación, es decir, a partir del 4 de noviembre del 2020.

Chile, como Presidencia entrante de la 25.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), y España, como país sede de la conferencia, expresan conjuntamente su deseo de que Estados Unidos pueda reconsiderar esta decisión lo antes posible, con el fin de seguir contando con su contribución al Acuerdo de París y a la transición hacia una economía global baja en emisiones y resiliente a los efectos adversos del cambio climático.

Ambas autoridades recalcaron el apoyo global al Acuerdo de París, ratificado a la fecha por 187 países lo cual marca una clara señal de compromiso de la comunidad internacional.

La COP25, que tendrá lugar en Madrid el próximo mes, representa una oportunidad única para aumentar el nivel de ambición y de acción climática, elementos fundamentales para el cumplimiento efectivo del Acuerdo de París.

La evidencia científica y la observación directa de la frecuencia de eventos climáticos extremos muestran claramente que el cambio climático debido a causas antropogénicas está ocurriendo, y que, frente a la crisis climática, es urgente que tomemos acción colectiva para hacerle frente.

Al mismo tiempo, hemos visto cómo la ciudadanía, a nivel global, exige un mayor compromiso de los países por políticas climáticas más ambiciosas y transversales, tanto para reducir emisiones, como para enfrentar las consecuencias adversas del cambio climático, que afecta de manera más directa y grave a los más vulnerables.

El Acuerdo de París es un triunfo del multilateralismo, que provee una respuesta robusta y ambiciosa para el problema global del cambio climático. Es fundamental avanzar en la implementación rápida de todo su contenido, con la participación de todos los países de acuerdo a sus capacidades, así como de los actores no estatales.