La columna de UNEF: El inestable equilibrio del mercado de garantías de origen

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En Europa, la contratación de energía 100% renovable superó en 2018 por primera vez los 500 TWh y crece a un ritmo superior al 30% anual. Con unos precios que ya cotizan cercanos a valores de 1 €/MWh, estamos ante un mercado de aproximadamente 500 millones de euros.

España es parte de esta tendencia. En 2018 se ha vuelto a batir el récord de demanda de este tipo de electricidad: 43 TWh y casi 3 millones de consumidores la exigieron, lo que suponen crecimientos similares a los citados para Europa. Y es que en los últimos años no dejamos de ver ayuntamientos, empresas y otras organizaciones e instituciones que lanzan concursos de compra de electricidad 100% renovable. También lo vemos en el consumidor doméstico, que cada vez más valora un suministro certificado como renovable.

Sin embargo, la buena salud actual del mercado de Garantías de Origen no es consecuencia de un equilibrio estable que se vaya a mantener en el tiempo. En el medio plazo, aunque la demanda de energía renovable sin duda continuará su aumento, la oferta que generarán todos los nuevos proyectos renovables necesarios para la transición energética puede tener un efecto muy negativo sobre los precios.

Ante esta situación, la regulación tiene un papel central en el establecimiento de una señal de precios que posibilite que las Garantías de Origen sean una vía de ingresos alternativa para los proyectos renovables. Esta historia ya la hemos vivido con los derechos de emisión de CO2: la regulación de los mercados de productos asociados a la energía puede resultar lamentablemente en unos precios que no den las señales adecuadas.

Otra fuerza que amenaza el inestable equilibrio del mercado de Garantías de Origen es la tecnología. A través de blockchain ya es posible acreditar en tiempo real el origen de la energía suministrada, sin requerir la certificación posterior mediante GdOs. En la comparación con las soluciones tecnológicas, el sistema de Garantías de Origen para algunos consumidores no supone una certificación suficiente porque “al final, la energía que les llega de la red es la misma”.

Si queremos asegurar que estos factores no acaban terminando con el mercado de GdOs, que tiene el potencial para impulsar la transición energética, es necesario, en primer lugar, aprovechar las lecciones aprendidas y aplicar las políticas para asegurar que los precios de las Garantías de Origen envíen una señal adecuada. Una alternativa interesante sería exigir a las comercializadoras un valor mínimo de participación de renovables en el mix de compra de su electricidad. En segundo lugar, es importante aumentar la visibilidad y el sentido de adicionalidad: los consumidores deben poder percibir que el ingreso extra que están aportando sirve para acelerar el proceso de transición permitiendo el desarrollo de nuevas instalaciones renovables.

 Por Alejandro Labanda, Director de Estudios de UNEF