El mercado global de almacenamiento energético superó por primera vez en 2025 la barrera de los 100 GW de nueva capacidad instalada: según el último informe Energy Storage Market Outlook 1H 2026, de BloombergNEF, el año pasado se instalaron 112 GW y 307 GWh de almacenamiento energético a escala global, sin incluir centrales hidroeléctricas de bombeo, lo que representa un crecimiento interanual del 48% respecto a 2024.
El informe prevé además una aceleración adicional durante 2026. Los analistas estiman que el despliegue mundial alcanzará este año 158 GW y 459 GWh, impulsado por la creciente integración de renovables variables, la necesidad de flexibilidad de red y la rápida caída de costes de las tecnologías de almacenamiento.
China y Estados Unidos continúan dominando el mercado global. En 2025, China lideró el despliegue con 61,1 GW y 173,1 GWh instalados, mientras que Estados Unidos alcanzó 18 GW y 54,6 GWh. Ambos países concentraron aproximadamente el 70% del nuevo almacenamiento instalado a nivel mundial.
En el resto del mundo, Australia adelantó a Alemania y se situó como tercer mercado mundial gracias a condiciones regulatorias favorables e incentivos específicos para almacenamiento residencial. Alemania, por su parte, instaló 3,8 GW y 7,6 GWh en 2025, mientras que Reino Unido, Arabia Saudí y la región de África Subsahariana también registraron cifras récord.
BloombergNEF destaca especialmente el crecimiento del almacenamiento en Europa, Oriente Medio y África, donde se añadieron 23 GW y 50 GWh durante 2025, un incremento del 55% respecto al año anterior. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por nuevos proyectos en Arabia Saudí, África y mercados europeos emergentes. En países como Alemania, Reino Unido y la península ibérica, el desarrollo se concentró especialmente en grandes sistemas BESS asociados a plantas fotovoltaicas mediante configuraciones “co-location”, orientadas a optimizar ingresos y mejorar la estabilidad financiera de los activos renovables.
Uno de los indicadores más relevantes del informe es la evolución de la ratio entre nueva potencia fotovoltaica y nueva potencia de almacenamiento instalada. En 2025, esta relación se situó en 6:1 a favor de la solar fotovoltaica, frente al 56:1 registrado en 2016. La previsión para 2026 apunta a una reducción adicional hasta una ratio de 4:1, reflejando cómo el crecimiento del almacenamiento comienza a aproximarse al ritmo de despliegue de la generación solar.
Este cambio evidencia una transformación estructural del sistema energético global. Mientras que la expansión fotovoltaica muestra cierta desaceleración en algunos mercados maduros, el almacenamiento entra en una fase de crecimiento acelerado impulsada por varios factores: mayores niveles de penetración renovable, volatilidad de precios eléctricos, congestión de red y nuevos requisitos regulatorios que obligan a incorporar baterías en proyectos renovables.
Según BloombergNEF, muchas de las nuevas instalaciones en mercados emergentes están siendo impulsadas directamente por obligaciones regulatorias que exigen incorporar almacenamiento junto a nuevas plantas renovables, además de licitaciones sobredimensionadas y la necesidad de gestionar excedentes solares.
A largo plazo, las previsiones son especialmente ambiciosas. BloombergNEF estima que la capacidad acumulada mundial de almacenamiento energético alcanzará 2.867 GW y 10.514 GWh en 2036, lo que supondría multiplicar por diez los niveles registrados en 2025, cuando el parque global acumulado se situaba en 288 GW y 701 GWh.
Desde el punto de vista tecnológico, las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) continuarán dominando el mercado durante los próximos años gracias a su menor coste, mayor estabilidad térmica y elevada madurez industrial. No obstante, BloombergNEF anticipa una reducción progresiva de su cuota de mercado conforme ganen protagonismo tecnologías alternativas y soluciones de almacenamiento de larga duración.
Actualmente, el grueso del mercado está impulsado por aplicaciones utility-scale. Los grandes sistemas estacionarios representaron alrededor del 85% del nuevo almacenamiento instalado en 2025. La mayoría corresponden a sistemas de corta duración —menos de seis horas de almacenamiento— destinados rincipalmente al arbitraje energético y al desplazamiento temporal de generación renovable. Sin embargo, a partir de 2026 los analistas prevén una penetración creciente de tecnologías de larga duración no basadas en litio, orientadas a cubrir necesidades más complejas de flexibilidad sistémica, respaldo renovable y estabilidad de red.
El informe también subraya el creciente papel de las baterías en la reducción de la volatilidad de precios eléctricos. A medida que aumenta la penetración renovable y la flexibilidad disponible, los sistemas eléctricos dependen menos de tecnologías fósiles para fijar precios marginales, lo que modifica progresivamente la dinámica de los mercados mayoristas.
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