La columna de UNEF: Tiempo de seguir trabajando

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Las Partes acudían a esta cumbre con dos objetivos principales: alcanzar compromisos para el aumento de la ambición de los planes de reducción de emisiones y desarrollar el artículo 6 del Acuerdo de París, sobre los mercados internacionales de carbono.

El aumento de la ambición es una reclamación tanto de la ciencia como de la sociedad civil, especialmente de los jóvenes. El propio IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) de Naciones Unidas apuntó en su informe especial de este año que se deben multiplicar por cinco los esfuerzos globales previstos si se quiere mantener el aumento de la temperatura a 1,5 grados y por tres para mantenerlo a 2 grados. Asimismo, el Emissions gap report de la ONU recientemente publicado, apuntaba a que debemos reducir nuestras emisiones a un 7,6% anual hasta 2030 o será imposible limitar el aumento a 1,5 grados a final de siglo.

Sin embargo, según la ONU los planes actuales (las llamadas National Determined Contributions o NDC) presentados hasta ahora llevarán al menos a 3,2 grados de incremento activando los feedback loops y llevando el planeta con seguridad a una situación de inestabilidad climática. El documento final, Acuerdo ‘Chile-Madrid tiempo de actuar’, aprobado en la cumbre “recalca con grave preocupación la urgente necesidad de abordar la brecha significativa” entre los planes de reducción existentes y los objetivos de aumento máximo de temperatura a final de siglo.

El acuerdo Chile-Madrid pide a las partes un aumento de la ambición de los compromisos de lucha contra el cambio climático para que en 2020 en la COP26 de Glasgow presenten NDCs más ambiciosos. Sin embargo, en la cumbre solo 84 países se han comprometido a presentar nuevos planes el año que viene, destacando sobre todo las ausencias, EE UU, China, India o Rusia, que representan alrededor del 55% de las emisiones mundiales.

La labor del sector fotovoltaico en este año que queda hasta la celebración de la COP26 es difundir el rol que puede tener la tecnología para aumentar la ambición de las políticas de descarbonización en todo el mundo. Como resaltó Jeffrey Sachs, asesor especial de las Naciones Unidas, en el evento organizado por UNEF junto al Global Solar Council y la International Solar Alliance (ISA), el 10 de diciembre en la cumbre:

“La energía solar fotovoltaica puede ser la forma de aumentar la ambición de muchos NDCs. El sector fotovoltaico tiene la responsabilidad de difundir este mensaje para que lo conozcan todos los tomadores de decisión. A los expertos aquí presentes os digo que debéis aseguraros de que estáis presentes en todos los planes de descarbonización.”

Respecto al otro gran punto a abordar en la COP, los mercados de carbono, se han mantenido las grandes diferencias entre los países que ya impidieron el acuerdo el año pasado en Katowice (Polonia). En este tipo de mecanismos, que permiten a países y empresas compensar los gases de efecto invernadero con proyectos en otros países, hay dos elementos cuyo diseño es crucial para asegurar su integridad ambiental: la integración o no de los créditos de emisiones generados bajo acuerdos anteriores y la regulación necesaria para evitar la doble contabilidad.

La postura de ciertos países, liderados por Brasil, es que los créditos provenientes del Protocolo de Kioto puedan seguir empleándose bajo el Acuerdo de París. Sin embargo, esto comprometería la reducción de emisiones realizada en el marco de este acuerdo, puesto que se contabilizarían como reducción proyectos realizados anteriormente. Esta es la posición soportada por la mayoría de las partes, lideradas por la Unión Europea, que ve con preocupación el efecto que una regulación más laxa podría tener en el mercado de emisiones europeo (ETS).

El otro desencuentro está en la doble contabilidad, que el mismo derecho de emisión no pueda contarse por el país donde se realiza el proyecto y por el país que lo compra. De nuevo en esto fue Brasil (además de Australia, India y China) quien más dificultó el desarrollo mecanismos para evitar la doble contabilidad.

La mejor noticia de la COP25 fue, ante las ausencias y la falta de ambición de los grandes emisores, el renovado papel de liderazgo de la Unión Europea, que contó con la presencia de los presidentes del Consejo, Parlamento y de la Comisión. Además, mientras tenía lugar la cumbre en Madrid, la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen presentaba, solo 11 días después de su toma de posesión, su plan para la descarbonización, el European Green Deal.

En este plan se establecen las líneas maestras de actuación para la descarbonización de la Unión Europea, en primer lugar, con la primera Ley europea de clima en marzo de 2020 que incluirá el objetivo de neutralidad climática en 2050. La Comisión prevé también aumentar los objetivos de reducción de emisiones en 2030 del 40% actual a entre el 50% y el 55%.

Desde UNEF entendemos que el único camino para alcanzar la neutralidad climática es continuar aumentando la ambición. Aunque la amenaza de la emergencia climática es real, existen tecnologías probadas y competitivas como la fotovoltaica que tienen potencial para aportar más a la reducción de emisiones. La mejor contribución que podemos hacer desde el sector renovable y en particular el fotovoltaico es hacer llegar este mensaje. Es tiempo de seguir trabajando.

Alejandro Labanda, Director de Estudios de UNEF

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