La promoción del autoconsumo ahorraría 1.770 millones de euros a España según Greenpeace

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Greenpeace ha encargado a la consultora ecoSynergies el informe Desmontando el impuesto al sol: el valor de la energía fotovoltaica distribuida en España en el que llega a la conclusión de que los autoconsumidores, además de pagar impuestos y costes del sistema como el resto de usuarios, aportan hasta 59 euros por cada MWh producido a la sociedad.

En concreto, la energía solar fotovoltaica distribuida (ESFD) aporta en España un valor neto positivo de alrededor de 39 €/MWh. Esta cantidad no contempla el valor de las emisiones de gases de efecto invernadero que no se producen, que, si se suman, arrojan la cantidad de entre 48 €/MWh y 59 €/MWh.

El estudio toma las comunidades de Cataluña y Andalucía como ejemplo para España y concluye que, actualmente, la inversión en energía fotovoltaica resulta poco atractiva para los hogares y las PYMES debido al sistema tarifario actual. En las dos regiones analizadas, el periodo de amortización de la ESFD es de un mínimo de 10 años.

La remuneración del excedente es posible, pero muy complicada y poco realista en la práctica para los hogares. Además, como en ese caso los hogares deben pagar el cargo transitorio por energía autoconsumida al ser remunerados, el plazo para amortizar la inversión no resulta atractivo. Las PYMES siempre pagan un cargo transitorio por energía autoconsumida ya que su instalación supera los 10 kWp. En su caso y con las tarifas actuales, el plazo para amortizar la inversión es de 9 a 12 años si no hay remuneración y de 8 a 10 años con remuneración.

Greenpeace afirma que, si se elimina el cargo transitorio por energía autoconsumida y se combina con algún tipo de remuneración adicional, las inver-siones en ESFD podrían ser mucho más atractivas. En concreto, el retorno de la inversión en autoconsumo sería el doble de rápido si se eliminara el impuesto al sol y se remunerase el excedente de electricidad teniendo en cuenta un análisis de costes y beneficios justo.

“Una forma de que la inversión en fotovoltaica sea más atractiva es ofrecer una mayor remuneración por la electricidad inyectada a la red. Si los prosumidores reciben una remuneración neta por el excedente de electricidad de 0,10 €/ kWh (esta remuneración es similar al precio mayorista + el valor solar presuponiendo altos costes medioambientales) el periodo de amortización disminuye todavía más: de 5 a 6 años para los hogares y de 6,5 a 7,5 años para las pymes”, se lee en el informe.

Además de las evidentes ventajas, lo anterior también sería un incentivo para que las administraciones públicas invirtieran en instalaciones de autoconsumo para ayudar a familias en riesgo de pobreza energética.

En cuanto a costes: la alta penetración de la ESFD no solo comportará beneficios, también necesitará de una inversión adicional en la red. Los casos ESFD analizados en este estudio requieren de una inversión adicional de alrededor de 2 €/MWh frente a los que no cuenten con FV adicional. No obstante, los costes de red asociados a un aumento de energía solar fotovoltaica distribuida son relativamente pequeños en comparación con los beneficios.