¿Qué significa para el hidrógeno el Fit for 55 de la UE?

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La Comisión Europea presentó su paquete Fit for 55 de propuestas políticas para reducir las emisiones en al menos un 55% para 2030. Entre otros documentos y estrategias publicados el miércoles, la Comisión Europea propuso la revisión de directivas clave de la UE en el ámbito de la energía, como la Directiva sobre Imposición de la Energía y la Directiva sobre Energías Renovables. La Comisión también propuso la revisión del régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión (RCCDE). Todas estas propuestas están relacionadas de algún modo con el hidrógeno. «El tipo mínimo más bajo de 0,15 euros/GJ se aplica a la electricidad -independientemente de su uso-, a los biocombustibles sostenibles avanzados y al biogás, y a los combustibles renovables de origen no biológico, como el hidrógeno renovable. El hidrógeno de baja emisión de carbono y los combustibles relacionados también se beneficiarán de esa misma tasa durante un periodo transitorio de 10 años», reza la declaración de la Comisión sobre la revisión de la Directiva de la Imposición Energética, DIE. La propuesta de revisión de la DIE pretende convertir en legislación comunitaria algunos de los conceptos esbozados en las estrategias de integración del sistema energético y del hidrógeno publicadas en 2020.

El pasado día 15, Europa, con la intención de ser el primer continente climáticamente neutro en 2050, presentó en sociedad del Fit for 55, el plan de la UE para combatir el calentamiento global que supone el fin de la venta de coches de combustión para 2035, eleva del 32% al 40% la cuota de energía renovable para 2030 –lo que supondrá 660 GW fotovoltaicos– y gravará las importaciones de productos fabricados con métodos contaminantes. UNEF, la Unión Española Fotovoltaica, dio la bienvenida a esta iniciativa que, considera, consolida la energía solar como tecnología de referencia para la emergencia climática.

La Comisión propuso aumentar el objetivo global de las energías renovables del 32% al 40%. «La Comisión (…) aspira a un sistema energético más eficiente y circular que facilite la electrificación basada en las energías renovables y promueva el uso de combustibles renovables y bajos en carbono, incluido el hidrógeno, en sectores en los que la electrificación aún no es una opción viable, como el transporte», señala la página web de la Comisión. También ha evaluado las opciones para crear un sistema de certificación de los combustibles bajos en carbono. La idea es ampliar la certificación de los combustibles renovables en toda la UE para incluir el hidrógeno. La Comisión también pretende crear subobjetivos vinculantes para el uso de hidrógeno renovable y sus derivados en el sector del transporte y pidió que la producción de hidrógeno con electrolizadores se incluya en el RCCDE, haciendo que las instalaciones renovables y de bajas emisiones de carbono puedan optar a derechos de emisión gratuitos.

También está en la lista un mecanismo de ajuste en la frontera del carbono. El Consejo y el Parlamento tendrán ahora que revisar las propuestas y acordar los textos definitivos de las herramientas legislativas, todas ellas destinadas a cumplir los objetivos acordados en la Ley Europea del Clima.

Europa es el continente que más contribuye al desarrollo del hidrógeno a nivel mundial, pero las decisiones que se están tomando en Sudamérica y Oriente Medio, junto con los compromisos climáticos anunciados por China y Estados Unidos, auguran un fuerte aumento de las inversiones en hidrógeno. Se dice que las inversiones alcanzan los mil millones de dólares cada semana. Este fue uno de los mensajes clave del último Hydrogen Insights Updates del Hydrogen Council en colaboración con McKinsey & Company. El Consejo del Hidrógeno es una coalición mundial dirigida por directores ejecutivos que trabaja para acelerar la transición energética a través del hidrógeno. «A nivel mundial, se han anunciado 131 proyectos a gran escala desde febrero de 2021, lo que eleva el total a 359 proyectos. La inversión total en proyectos y a lo largo de toda la cadena de valor asciende a un estimado de 500 mil millones de dólares hasta 2030», dijo la coalición el jueves. Según el informe, la capacidad de producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono «superará los 10 millones de toneladas anuales en 2030, lo que supone un aumento de más del 60% respecto a los proyectos presentados en febrero». El Consejo del Hidrógeno y McKinsey & Company subrayaron que el gobierno chino ha puesto a disposición de los proyectos de hidrógeno 20.000 millones de dólares de financiación pública. «Europa sigue siendo el centro del desarrollo del hidrógeno, con más del 50% de los proyectos anunciados y unas inversiones estimadas en 130.000 millones de dólares. Sin embargo, todas las demás regiones crecieron proporcionalmente más rápido, con un aumento superior al 75%. Además, empiezan a surgir flujos comerciales entre los centros de oferta y demanda». Se espera que la mayor parte de la capacidad de producción proceda de fuentes de energía renovables, pero el 30% también depende de las tecnologías de almacenamiento de captura de carbono. «Los proyectos de hidrógeno limpio a gran escala, que suponen aproximadamente un tercio del crecimiento total de la demanda de hidrógeno previsto para la próxima década, se están materializando en respuesta a los numerosos llamamientos a una acción audaz para hacer frente al cambio climático», comentó Daryl Wilson, director ejecutivo del Consejo del Hidrógeno.

Nueva Zelanda y Singapur firmaron el jueves un acuerdo de cooperación en materia de hidrógeno bajo en carbono. El acuerdo sigue los pasos del memorando de 2018 con Japón. «Nueva Zelanda tiene una abundancia de energía renovable que podría utilizarse para producir hidrógeno, potencialmente para la exportación, por lo que esta cooperación entre nosotros y Singapur… es significativa», comentó la ministra de Energía y Recursos, Megan Woods. Los dos países quieren colaborar en la producción, el despliegue y la investigación de una nueva economía del hidrógeno, centrándose en las aplicaciones para el transporte y la industria. Nueva Zelanda también está estudiando opciones para exportar hidrógeno a Corea del Sur. «El interés de Corea en la producción de hidrógeno, el desarrollo de la tecnología y la infraestructura para el almacenamiento, el transporte y el consumo de hidrógeno, y la garantía de las importaciones de hidrógeno líquido desde el extranjero (incluida Nueva Zelanda) es serio, y presenta una serie de oportunidades.

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