La fotovoltaica para estabilizar las pensiones en España

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Un White Paper redactado por Áurea Capital Partners, gestora de inversiones enfocada en energías renovables, analiza la integración del mercado energético europeo para concluir que España se encuentra “ante una oportunidad de liderazgo” que debemos «aprovechar e impulsar».

Según la gestora, el sector energético europeo se va a reducir y concentrar: a medio plazo, habrá menos empresas energéticas –incluidas las petrolíferas, que se fusionaran con las eléctricas como ya venimos viendo- para ganar en eficiencia.

Por otro lado, la incorporación de tecnologías que hasta ahora eran puramente teóricas por su alto coste (hidrógeno, geotérmicas, mareomotriz, etc.), se convierten en 2022, gracias al avance de la tecnología y la internalización del coste del CO2 en la economía, en una alternativa rentable y real a medio plazo. “El desarrollo de la hibridación y nuevas fórmulas de almacenamiento energético serán dos de las grandes tendencias del sector en los próximos años”, añade el informe.

En este contexto, de transición ecológica, España parte con una situación envidiable, y la define como “el Texas de Europa” en renovables, pues contamos con un 35% más de irradiación solar que el resto de países de Europa del Sur.

En sus estimaciones, la penetración de renovables en el mix ahorraría a la economía europea 254.376 millones de euros en el periodo 2019 a 2050, es decir el 2,12% del PIB de la zona Euro para el 2020 (11.982.723 millones de euros), y esto es en global: “Cada euro invertido en España en producción solar aporta un 35% más de margen de rentabilidad que cualquier otro país de la UE”, dice el informe.

 

Consumo bruto interno que se cubriría con renovables, según Áurea Capital.
Gráfico y fuente: Áurea Capital

 

España puede cubrir de forma ambientalmente sostenible -y socialmente inclusiva- su propia demanda y una gran parte del suministro energético renovable de Europa con energía solar y acumuladores. “Puede aspirar, sin lugar a dudas, a convertirse en el principal proveedor de energía renovable del territorio europeo, desplazando las importaciones de gas y petróleo”, dice Áurea Capital. Según sus estimaciones, aproximadamente 400 mil millones de euros se invertirían en España en proyectos renovables (15% del total del conjunto de la UE) en el periodo 2019-2050.

 

Un Fondo de Pensiones público para invertir en renovables

“España, con su irradiación solar se encuentra en la misma situación que Noruega cuando descubrió las bolsas de petróleo en los años 60, y creó el Fondo Soberano más grande del mundo”, afirma el informe. Si bien la intervención del Estado en el mercado eléctrico está en contra de las leyes de libre mercado y de la estructura europea del mercado energético, hay espacio para su participación en dicho mercado eléctrico mediante la canalización de inversión hacia ese sector. Para ello, Áurea Capital propone la creación de un Fondo Nacional de Transición Energética que sirva de vehículo a la inversión de las pensiones mediante la creación de Productores Independientes de Energía (IPP).

“Consideramos que la creación de un Fondo Nacional de Transición Energética podría movilizar co-inversión de las pensiones y de inversores institucionales con un coste de capital bajo, hacia la creación de IPPs en el sector energético. Este fondo podría financiarse mediante la contribución de los ahorros obtenidos en importación de combustibles fósiles; y la caja de las pensiones, mediante la modificación de la ley de pensiones, siguiendo el modelo francés o el noruego”, dice Carlos Bendito, CEO de Área Capital.

En concreto, y según la gestora, un mandato especial de inversión para la Transición Ecológica, que por criterios de diversificación no sería superior al 10% del total del Fondo (30.000 millones de euros) cubriría aproximadamente el 3,6% de los 830 mil millones de inversión en renovables necesarios para 2050 en España.

 

Retos y conclusiones

El planteamiento de buscar una réplica del Fondo Estatal Noruego sustituyendo los activos fósiles por los activos renovables -sobre todo solares españoles- supone un reto: mientras los activos nórdicos estaban en el mar, en el caso español están en el territorio.

Debido a esta singularidad, es clave plantear simultáneamente al nuevo modelo una ordenación territorial que propicia el carácter distribuido de las renovables y en particular de la solar FV, un territorio en red y con ‘nodos autosuficientes interconectados’ en términos de escenario nacional y sobre el que habría que superponer la respuesta a las demandas europeas. Dado que las competencias en ordenación territorial son de las CCAA, replicar, en medida de lo posible, el PNIEC a nivel autonómico podría facilitar el proceso de integración territorial.

Es fundamental también acelerar la interconexión con Francia y el resto de Europa, para poder vender la energía renovable que genere España “y sacar del mercado OMIE aquellas tecnologías que ya han sido completamente amortizadas, para que operen a un precio fijo de cobertura de costes más un margen operativo comercial (10% de pool con un cap de 10 -20 €/MWh ligado a la evolución futura del pool), para reducir su impacto en el precio mayorista y minorista.

“En España estamos ante una ventaja geopolítica única que hay que aprovechar y acelerar”, finaliza el texto.

 

 

Carlos Bendito, CEO de Áurea Capital.

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