5 pasos para asegurar la bancabilidad de módulos fotovoltaicos

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La definición de “bancabilidad”, en lo que respecta a los módulos fotovoltaicos, puede abordarse desde diferentes ángulos y con diferentes matices. El objetivo de este artículo es enumerar los puntos principales en torno a los cuales gira dicha definición, y ver cómo un enfoque integral de la misma requerirá de la inclusión de, al menos, cinco aspectos de carácter variado.

Empecemos por el famoso ranking Tier 1 de Bloomberg que se publica cada trimestre del año. Si un módulo de un fabricante ha sido financiado en “non-recourse” por 6 entidades financieras diferentes en proyectos de más de 1,5 MWp en los dos años previos a la publicación de dicho ranking, y además el fabricante acredita que ha fabricado por sí mismo el módulo y lo ha comercializado bajo su marca, dicho fabricante tiene derecho a ingresar en el Tier 1 de la consultora Bloomberg. La utilidad de este ranking reside en que cualquier interesado puede saber si un determinado fabricante goza de cierta confianza entre las entidades financieras. Es decir, si un determinado fabricante se “pone de moda” durante un cierto periodo, entrará con seguridad en el club de los privilegiados. ¿Qué nos dice el Tier 1 de la calidad del módulo y de su durabilidad a largo plazo? Lamentablemente, nada, y esto es algo que el propio Bloomberg afirma en sus informes. En resumen, el Tier 1 de Bloomberg nos informa solo de cuántas veces un determinado fabricante ha sido financiado. No olvidemos que financiar recurrentemente a un fabricante no implica necesariamente que esté exento de riesgos. En otra ocasión se expondrán a modo de ejemplo y de manera anónima algunos de los fallos identificados durante el control de calidad llevado a cabo en las instalaciones de fabricantes “Tier 1”.

Centrándonos ya en despejar interrogantes en relación a cómo evaluar la calidad de fabricación del módulo fotovoltaico, debemos considerar tres aspectos fundamentales: la auditoría de fábrica, la supervisión de la producción y las pruebas independientes en un laboratorio acreditado. Estos tres aspectos suelen llevarse a cabo en el marco de un paquete de control de calidad para un determinado desarrollador o EPCista, fijando en el contrato de suministro tanto el alcance como los criterios de aceptación y rechazo. La auditoría de fábrica arroja luz sobre los procedimientos de control de calidad durante la fabricación, calibración de equipos, alineamiento con normas ISO e IEC, manejo y almacenamiento de componentes, grado de automatización de las líneas o la trazabilidad de materiales, entre otros aspectos. Un informe de auditoría completo deberá mostrar una clasificación de defectos de más a menos crítico, sugerir medidas de mitigación que serán verificadas antes del inicio de la producción y finalmente comparar la calidad de la fábrica respecto al estándar de mercado.

Soldadura ineficiente

Asumiendo una nota de corte aceptable y una vez mitigadas las desviaciones indentificadas, el foco se desplaza hacia la supervisión de la producción, donde se verificará por una parte, que los procesos se ajustan a los procedimientos de fabricación del suminstrador previamente aprobados en la auditoría, y por otra que éste emplea el “Bill of Materials” acordado por contrato. Esta evaluación, que se extiende a lo largo del proceso completo de fabricación, se combina con pruebas a módulos realizadas en la propia instalación del fabricante. Estas pruebas se aplican sobre un tamaño de lote definido por contrato, y comprenden pruebas de potencia nominal, cálculo del coeficiente de bifacialidad, electroluminscencia, inspección visual, nivel de aislamiento, comportamiento a baja irradiación, o sensibilidad a PID, por citar algunas. El tamaño de la muestra, el nivel de inspección y los criterios de aceptación deben de definirse previamente en el contrato de suministro.

Módulo afectado por LeTID

Estas pruebas se combinan por lo general con pruebas en un laboratorio independiente acreditado según la ISO 17025, el cual ofrece resultados imparciales, ganando así en bancabilidad y en paralelo sirviendo para validar los resultados de las pruebas previamente realizadas en fábrica. En el caso en el que los módulos vayan a instalarse en climas particularmente agresivos, las pruebas en laboratorio incluirán tests de durabilidad avanzada en cámara climática para simular condiciones reales durante un tiempo prolongado. Para no interferir en el proceso de fabricación los certificados de estas pruebas suelen requerirse por el comprador durante la fase de negociación del contrato de suministro de módulos.

Hasta el momento, este artículo ha tratado los aspectos relativos al financiamiento de un fabricante determinado y a la importancia de disponer de información clara y útil sobre la calidad de la fábrica y de los módulos que en ella se fabrican. Sin embargo, no sirve de mucho comprar un módulo de gran calidad si el fabricante está expuesto a un riesgo de quiebra a futuro. Con una quiebra de por medio, las garantías aportadas en su día por el fabricante carecen de valor contractual, por lo que, a no ser que el comprador confíe plenamente en los servicios de una aseguradora, conviene evaluar a priori la salud financiera del fabricante. La calificación Altman-Z es el quinto y último de los cinco indicadores de bancabilidad presentados en este artículo, y el que da además respuesta a esta cuestión. La calificación Altman-Z ayuda a estimar el riesgo de quiebra de un fabricante en los siguientes dos años. Un valor por encima de 3 sugiere un riesgo bajo, mientras que un valor por debajo de 1,8 apunta a un riesgo alto. Bloomberg publica esta calificación para un gran número de fabricantes de forma regular.

Degradación del backsheet (“chalking”)

Los cinco indicadores expuestos hasta ahora, permiten a un desarrollador o EPCista disponer de suficiente información en relación a la confianza de la que el fabricante de módulos goza entre las entidades financieras, saber si dicho fabricante goza de buena salud financiera, disponer de un juicio sólido sobre la calidad de la fábrica y la línea de producción donde se fabricarán sus módulos, beneficiarse de informes periódicos acerca de si el procedimiento de fabricación se ajusta o no a los procesos aprobados durante la auditoría y, finalmente, disponer de valores numéricos e inequívocos sobre la calidad del módulo en base a una serie de pruebas realizadas en un laboratorio acreditado e independiente. Estos cinco aliados juegan un papel clave a la hora de minimizar riesgos de inversión.

Las consideraciones aquí expuestas se tornan más relevantes aún en vista de la gran heterogeneidad tecnológica presente en el sector fotovoltaico, la constante reducción del precio del módulo y los grandes volúmenes de inversión que manejan muchos desarrolladores hoy en día.

Take-Aways

El gran abanico de avances tecnológicos a nivel de módulo, unido a la bajada de precio del mismo y los alto volúmenes de inversión de muchas promociones, hace que las entidades financieras eleven de forma significativa sus exigencias de bancabilidad. Hay cinco aspectos que contribuyen en mayor o menor medida al aseguramiento de la bancabilidad: Tier 1 de Bloomberg, calificación Altman-Z de Bloomberg, la auditoría de fábrica, la supervisión de la producción y las pruebas en laboratorio independiente y acreditado según la ISO 17025.

 

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Asier Ukar es consultor sénior en PI Berlin y Director General de la filial española PI Berlin S.L. Tiene 13 años de experiencia en el asesoramiento de proyectos utility-scale con presencia física en Europa, Asia, América Latina y África. Con PI Berlin ha participado activamente desde 2008 en el diseño, supervisión y refinanciación de proyectos fotovoltaicos a nivel global ofreciendo sus servicios fundamentalmente a entidades financieras, entes gubernamentales, desarrolladores y EPCistas. Tras 12 años residiendo en Berlín, se transladó en 2019 a España para ofrecer servicios de consultoría en el mercado ibérico. Asier Ukar estudió ingeniería industrial en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Bilbao y habla cinco idiomas.

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