“La batería del futuro no está aún desarrollada”

Share

pv magazine: A finales de año fue noticia la puesta en marcha del primer sistema de almacenamiento con baterías para redes en España, cuyo integrador y fabricante de equipos ha sido Ingeteam. ¿Por qué hay todavía tan pocos sistemas de este tipo?

José Antonio Unanue: No hay una sola causa que explique el porqué del lento despliegue de las instalaciones de almacenamiento en España.

Primeramente, hay una razón de necesidad o de utilidad. En redes eléctricas fuertes, con presencia moderada de renovables, el almacenamiento no puede aportar en este momento ventajas suficientes que justifiquen su instalación.

Por otro lado, el aspecto económico es otra de las razones a considerar. El precio de las baterías está en continuo descenso pero no lo hace con la rapidez que se vaticinaba hace unos años. Hay que entender que el precio de las baterías, y por tanto, el desarrollo del mercado de almacenamiento estacionario, depende en estos momentos de lo que está pasando con el coche eléctrico. La tecnología Li-ion de las baterías del coche eléctrico es la que se está aplicando en instalaciones estacionarias, y hoy por hoy, la escala del mercado de automoción es varias veces superior. Así pues, parece inevitable que el desarrollo de ambos mercados discurra unido en los próximos años.

No obstante, ya existen en la actualidad situaciones donde el almacenamiento es una solución adecuada para hacer frente a problemáticas concretas. La instalación de Iberdrola en Caravaca de La Cruz es un claro ejemplo.

¿Tiene Ingeteam más proyectos de almacenamiento a gran escala fuera de España?

Ingeteam lleva más de diez años suministrando instalaciones de almacenamiento a gran escala, con más de 165 MWh instalados en subestaciones de generación y distribución, la gran mayoría de ellas fuera de España. El tamaño de las instalaciones en las que participamos es cada vez mayor. En estos momentos estamos realizando la puesta en marcha de una instalación de 20 MWh en la India y otra de 12 MWh en Inglaterra.

Y en estas últimas semanas hemos sido adjudicatarios de otros dos importantes proyectos, uno en Irlanda y otro en la Francia continental.

Llevamos meses oyendo que el almacenamiento de energía está listo para despegar. ¿Cuánto queda para que sea frecuente incorporarlo a grandes proyectos?

Pues depende de a qué mercados nos estemos refiriendo. En algunos estados de EE. UU., California y Nueva York principalmente, ya es habitual encontrar proyectos de instalaciones de almacenamiento asociadas con plantas fotovoltaicas.

Los territorios franceses de ultramar llevan años confiando en el almacenamiento para regulación de frecuencia. Lo mismo pasa ahora en Irlanda y recientemente ocurrió en Reino Unido.

Si nos referimos a la situación en España, evidentemente el desarrollo está retrasado frente a estos otros países. Pero esta es una circunstancia ajena al estado de madurez de la propia tecnología de almacenamiento y más bien ligada a otros factores concurrentes de tipo económico o relacionados con la situación actual de nuestro modelo energético.

Una batería de estas características es capaz de ajustar el voltaje a los valores adecuados y estar lista para intervenir como segunda fuente de suministro eléctrico en caso de fallo en la red./ Foto: Ingeteam

¿Cuándo empezará a ser rentable en nuestro país? ¿Será necesario un marco regulatorio?

Como decía antes, ya se pueden encontrar en la actualidad aplicaciones donde el almacenamiento es una alternativa rentable frente otras soluciones. Si bien, hoy por hoy, estas no son la mayoría.

Por descontado que un marco regulatorio, políticas de promoción y la correspondiente planificación van a ser necesarios para lograr un despliegue progresivo, ordenado y adecuado a las necesidades marcadas por la ransformación del modelo energético en los próximos años. Es una realidad incuestionable que avanzamos hacia un modelo 100% descarbonizado, donde el almacenamiento será un elemento imprescindible, y por lo tanto es necesario empezar a sentar las bases desde este momento para lograr los compromisos suscritos por España en las próximas décadas.

Mucho se oye también de las preocupaciones asociadas con el daño ambiental asociado con el abastecimiento de litio. ¿Seguirá el almacenamiento basado en el litio?

En la actualizad se están haciendo muchos esfuerzos en desarrollar tecnologías alternativas al litio, por lo que es lógico pensar que la batería del futuro ni está aún desarrollada ni estará limitada a una única tecnología.

En aplicaciones de mucha energía (más de 6 horas), las baterías de sulfuro de sodio son ya una alternativa a las de litio en instalaciones de gran escala. Existen asimismo otras tecnologías viables desde el punto de vista técnico, como las baterías de zinc o las de flujo, pero que necesitan de un desarrollo impulsado por una economía de escala para ofrecer soluciones de mercado viables económicamente.

Paradójicamente, las baterías de litio son en estos momentos las más viables para el almacenamiento estacionario, pero por razones ajenas a las propias necesidades de este sector. Como decíamos antes, la fabricación masiva de este tipo de baterías (dirigido especialmente para aplicaciones de movilidad eléctrica), ha permitido su uso a precios reducidos en otros ámbitos.

Por otra parte, la tecnología de litio, si bien es la más madura, sigue en continuo desarrollo orientado a disminuir la cantidad necesaria de materiales escasos o problemáticos como el Cobalto y a incrementar el porcentaje de materiales reciclados en baterías nuevas. Hay fabricantes de baterías de litio que afirman que para 2030 el 50% de los materiales serán reciclados.

Así pues, no creemos que a corto plazo las baterías de litio sean reemplazadas por otras tecnologías en aplicaciones de almacenamiento estacionario. Si bien, en la medida en que este sector crezca, generará oportunidades de desarrollo para otras tecnologías como el sodio, el magnesio, el zinc y otras.