Prohibir productos de China: ¿no estaremos yendo demasiado lejos otra vez?

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De pv magazine Alemania

¿Cuánto tiempo continuará la tendencia alcista de los precios de los módulos? ¿Tiene realmente sentido prohibir los inversores chinos en proyectos financiados por la UE? De ello se ocupa Martin Schachinger, fundador de pvXchange, en su artículo.

Pero antes, echemos un vistazo a la evolución de los precios de los componentes de una instalación fotovoltaica que todavía no están en el punto de mira de los expertos en protección de datos y cibercriminalidad, al menos mientras no entren en juego optimizadores de módulos desconectables conectados a una pasarela sin protección.

Los precios de los módulos solares siguen subiendo algunos puntos porcentuales cada mes en casi todas las categorías, y mayo no ha sido una excepción. En particular, las clases de alta potencia se están viendo afectadas, ya que su producción parece limitada. Quizá también se esperaba demasiado del aumento de eficiencia mediante nuevos formatos y tecnologías de células. El cliente demanda ahora, especialmente en el segmento residencial sobre cubierta, módulos cercanos a la barrera de los 500 W. Sin embargo, estos productos no están disponibles en cantidades ilimitadas. El resto lo regulan la oferta y la demanda: los precios de los módulos de alta eficiencia siguen aumentando. Mientras tanto, incluso han superado el nivel que yo había pronosticado en enero, aunque con un mes de retraso respecto a lo esperado.

Ahora cabe preguntarse cuánto tiempo podrá continuar esta dinámica. La demanda en Alemania ya está disminuyendo respecto al mes anterior y, en conjunto, durante los cuatro primeros meses del año se sitúa alrededor de un 12% por debajo del mismo periodo del año pasado. Sin embargo, Alemania hace tiempo que dejó de ser decisiva para la evolución internacional de los precios de la tecnología solar. Que esta tendencia se mantenga hasta bien entrado el verano o se invierta pronto dependerá en gran medida de la evolución de los focos de crisis internacionales y del consiguiente aumento de los precios de la energía. Si la situación se relaja, también lo harán los costes de producción y transporte.

Algo que también podría invertir a más largo plazo la tendencia alcista de precios en el mercado fotovoltaico, dominado en gran medida por productos chinos, es la exclusión de estos productos de los grandes proyectos europeos. Evidentemente, esta restricción solo tendría un efecto reductor de precios en el contexto global. A nivel local, ante la falta de alternativas económicas, nos enfrentaríamos a un notable aumento de los precios del hardware. Solo este hecho ya debería hacer reflexionar seriamente y conducir a conceptos alternativos. En realidad, tampoco se trata de una prohibición general, pero sí de bloquear la financiación con fondos europeos para proyectos que utilicen inversores de determinados proveedores chinos.

La exclusión de hardware chino plantea muchas preguntas, ante todo: ¿es un paso razonable o más bien una reacción de pánico que va mucho más allá de lo necesario?

Desde hace tiempo está claro que no es aconsejable supervisar y controlar instalaciones fotovoltaicas y otros generadores energéticos a través de internet sin medidas de seguridad. Pero, por otro lado, estos generadores —igual que los grandes consumidores— deben poder ser regulados e incluso desconectados dentro de la infraestructura de red para garantizar la estabilidad del sistema. También existe consenso en eso. Lo que sí debería evitarse es adoptar precipitadamente medidas relacionadas con la ciberseguridad y la protección de infraestructuras críticas (KRITIS, por sus siglas en alemán), sin un análisis técnico y especializado adecuado.

Los fabricantes chinos, naturalmente, están lejos de estar satisfechos. El Gobierno chino ya ha amenazado a la UE con represalias e incluso con una guerra comercial. Según Pekín, no existe ninguna prueba de que el hardware o software chino suponga un riesgo de seguridad. Evidentemente, todo esto sigue siendo bastante hipotético, pero dadas las frágiles alianzas existentes en la competencia internacional entre grandes potencias, tampoco deberíamos ser ingenuos ni cerrar los ojos ante riesgos potenciales. La posibilidad de provocar el caos mediante un gran apagón iniciado desde dentro o desde fuera es real en un contexto de suministro energético cada vez más descentralizado y basado en millones de instalaciones de generación en Europa. Por ello, deben desarrollarse estrategias de defensa.

En este contexto también se enmarca la directiva NIS-2, una ley europea sobre ciberseguridad. Esta obliga a empresas e instituciones de sectores críticos a cumplir elevados estándares de seguridad, estrictas medidas de gestión de riesgos y amplias obligaciones de notificación de incidentes cibernéticos. En Alemania ya hay más de mil operadores KRITIS registrados. Con la revisión de NIS-2, el número de empresas afectadas superará las 30.000, afectando así a gran parte de la economía alemana, y no solo al sector energético o de las renovables.

 Más bien parece una política de intereses impulsada por presión de los grandes actores energéticos, que así pueden reforzar la protección de estructuras monopolísticas ya establecidas y limitar la expansión de soluciones descentralizadas y asequibles. Además, la industria fotovoltaica europea tampoco quedaría realmente protegida, ya que también depende de componentes chinos.

Estas medidas extremas son una reacción precipitada, probablemente motivada por la falta de voluntad para abordar toda la complejidad del problema, y pueden acabar resultando contraproducentes. Incluso en inversores europeos podrían ocultarse componentes destinados a comunicaciones maliciosas. Y el software alemán de gestión energética no está necesariamente mejor protegido frente a ataques informáticos que el chino. Lo que realmente hace falta es desarrollar estándares de software aplicables de forma general a estos sistemas, junto con obligaciones de documentación y certificaciones adicionales para los componentes de hardware controlables. Muchas de estas normas ya existen en gran medida y podrían aplicarse de manera generalizada, sin necesidad de excluir productos procedentes de determinadas regiones del mundo.

Precios de los módulos por tecnología a 18 de mayo de 2026, incluyendo las variaciones mensuales:

 

 


Sobre el autor:

Martin Schachinger es ingeniero eléctrico de formación y lleva más de 30 años trabajando en el sector de la energía fotovoltaica y las energías renovables. En 2004 se estableció por cuenta propia y fundó la plataforma comercial online de renombre internacional pvXchange.com, a través de la cual mayoristas, instaladores y empresas de servicios pueden adquirir, además de todos los componentes para nuevas instalaciones, módulos solares e inversores que ya no se fabrican, pero que son urgentemente necesarios para la reparación de instalaciones fotovoltaicas defectuosas.

Martin Schachinger

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