El Gobierno británico advierte de los riesgos de las fugas de hidrógeno

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El Departamento de Empresa, Energía y Estrategia Industrial del Reino Unido (BEIS) ha publicado un informe en el que se describen las posibles repercusiones de una emergente economía internacional del hidrógeno en el clima mundial.

Científicos de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Reading estudiaron los impactos atmosféricos causados por las fugas de hidrógeno. Calcularon el forzamiento radiativo resultante de las emisiones de hidrógeno y el potencial de calentamiento global del hidrógeno.

«Cualquier fuga de hidrógeno afectará a la composición atmosférica (con implicaciones para la calidad del aire) y tendrá un efecto de calentamiento indirecto sobre el clima, compensando parcialmente algunos de los beneficios climáticos de la reducción del dióxido de carbono», advirtieron los científicos, señalando que la fuga de hidrógeno también reduce la concentración troposférica de radicales hidroxilo. «Los aumentos del ozono troposférico, el vapor de agua y el metano, consiguientes a los aumentos del hidrógeno atmosférico, tenderían a aumentar el forzamiento radiativo, contrarrestando parcialmente los beneficios climáticos de un cambio al hidrógeno».

El forzamiento radiativo es un parámetro definido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que mide la influencia de un determinado factor climático en la cantidad de energía radiante dirigida hacia abajo que incide en la superficie de la Tierra.

Los científicos británicos han desarrollado una nueva forma de calcular los potenciales de calentamiento global (PCG) de los gases cuyas emisiones provocan forzamientos radiativos indirectos. Este método tiene en cuenta el tiempo de vida de un gas, además del tiempo de vida de los gases radiativamente activos que causan el forzamiento indirecto.

«Esto permite calcular los PCA derivados de los forzamientos indirectos para los gases con vidas intermedias y largas, como el hidrógeno», explican los científicos. Se modelaron varios escenarios que describen la respuesta atmosférica a los cambios en las emisiones de hidrógeno y se comprobó que las fugas de hidrógeno afectan a la concentración de metano, ozono y vapor de agua en la atmósfera.

«Los cambios en el forzamiento radiativo, al igual que los cambios en la composición atmosférica, indican que, para maximizar los beneficios climáticos y de calidad del aire de una transición a una economía impulsada por el hidrógeno, es necesario minimizar tanto las fugas de hidrógeno como la reducción de las emisiones auxiliares de, por ejemplo, monóxido de carbono, óxido nítrico y compuestos orgánicos volátiles», concluyen los científicos.

 

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