La estrategia de hidrógeno de la UE podría impulsar 120 GW renovables

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Las estrategias de integración de los sistemas de hidrógeno y energía de la UE establecerán una nueva agenda de inversiones limpias para el bloque, según ha anunciado la Comisión Europea.

“El 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE proceden de la energía, por lo que necesitamos un cambio de paradigma para alcanzar nuestros objetivos para 2030 y 2050”, dijo el comisario de energía Kadri Simson en la presentación de ambos documentos este miércoles. “El sistema energético de la UE tiene que integrarse mejor, ser más flexible y capaz de dar cabida a las soluciones más limpias y rentables. El hidrógeno desempeñará un papel clave en esto, ya que la caída de los precios de la energía renovable y la innovación continua lo convierten en una solución viable para una economía neutra para el clima”.

El plan de hidrógeno prevén que el combustible se genere por electrólisis de energía renovable, en lugar de crearlo separando el carbono del gas natural.

La estrategia exige que los órganos legislativos de la Unión Europea garanticen que la política sobre el hidrógeno esté anclada en las leyes sobre el clima y la energía del bloque; que se utilice una taxonomía y una terminología uniformes; y que se apliquen una certificación y normas comunes, basadas en las emisiones del ciclo de vida del carbono.

La Comisión se comprometió a garantizar que el hidrógeno limpio se incluya en todos los instrumentos de inversión y recuperación ecológica que ofrece la UE. Sin embargo, la estrategia admitió que se necesitaría algo de “hidrógeno azul” -generado a partir de gas natural y con emisiones compensadas por la captura, reutilización y almacenamiento de carbono- para establecer un mercado inicial.

Los responsables políticos de la UE esperan que las cifras de gasto y capacidad de generación anunciadas disipen los temores de que el papel del hidrógeno azul permita a las empresas de gas seguir suministrando el combustible fósil al sistema energético.

El Plan

Solo en sus primeros cuatro años, la estrategia prevé el despliegue de alrededor de 6 GW de nueva capacidad para producir un millón de toneladas de hidrógeno verde. Esa cifra se incrementaría hasta 40 GW de capacidad y diez millones de toneladas de hidrógeno de 2025 a 2030. A partir de 2030, la estrategia anticipa que el hidrógeno verde sería una tecnología madura para ser utilizada en sectores “difíciles de descarbonizar”.

Las fuentes de financiación europeas, incluido el plan de recuperación para la Covid-19 de la Unión Europea y el Banco Europeo de Inversiones, tendrían que hacer frente a algunas de las importantes inversiones necesarias para poner en marcha la economía del hidrógeno a un ritmo suficiente. El fondo de la UE para la próxima generación, por ejemplo, ha duplicado el presupuesto de la organización del bloque que se ocupa del sector privado InvestEU.

Otras fuentes de financiación son el Fondo Europeo de Desarrollo Regional; el Fondo de Cohesión, que canaliza las inversiones hacia los Estados miembros cuyo ingreso nacional bruto es inferior al 90% del promedio del bloque; el instrumento REACT-EU, centrado en la recuperación de la Covid, establecido para promover los objetivos de cohesión; y el Fondo de Transición Justa, creado para ayudar a las regiones que dependen de los combustibles fósiles a realizar la transición a la energía limpia. El personal de esos órganos de la UE trabajaría con las autoridades nacionales y regionales de los Estados miembros para poner en marcha proyectos de hidrógeno y permitir la transferencia de conocimientos y las asociaciones entre el sector público y el privado. Los encargados de la formulación de políticas aplicarían la reglamentación necesaria para establecer una certidumbre suficiente que atraiga a los inversores del sector privado y para adaptar las redes de infraestructura y logística a fin de permitir el consumo de hidrógeno.

La Alianza Europea para un Hidrógeno Limpio, puesta en marcha el miércoles por la Comisión, en la que participan dirigentes de la industria, la sociedad civil, los encargados de la formulación de políticas y el Banco Europeo de Inversiones, se encargará de construir una cartera de inversión en hidrógeno y de determinar la demanda de esa fuente de energía. El comisionado de mercado interno Thierry Breton dijo: “Se desarrollará una cartera de proyectos concretos para apoyar los esfuerzos de descarbonización de las industrias europeas de uso intensivo de energía como el acero y los productos químicos. La alianza es estratégicamente importante para nuestras ambiciones de Green Deal y la resistencia de nuestra industria”.

Con cada etapa de la cadena de valor del hidrógeno representada -producción, transmisión, movilidad, industria, energía y calefacción- la comisión dijo que la alianza podría asesorar sobre los ajustes necesarios del mercado laboral y las habilidades requeridas para la adopción del hidrógeno y la organización también utilizaría eventos de mesas redondas de jefes ejecutivos de sectores específicos para determinar proyectos críticos y coordinar la inversión.

El proyecto de ley

La UE ya ha anunciado 1,5-2,3 GW de capacidad de producción de hidrógeno verde y 22 GW de electrolizadores en una etapa temprana de desarrollo, la comisión anticipó que se necesitarían entre 24 y 42 mil millones de euros para la capacidad de electrolizadores hasta el 2030, y la factura total de costos de producción hasta mediados de siglo ascendería a 180-470 mil millones de euros. Los electrolizadores, a su vez, necesitarán 220-340.000 millones de euros para la puesta en marcha de 80-120 GW de capacidad de generación solar y eólica durante la próxima década.

La distribución de hidrógeno desde los centros de producción a los usuarios finales requerirá otros 65.000 millones de euros, según la comisión, aunque no está claro en qué período se requerirá ese gasto. Se necesitaría una suma adicional de casi 1.000 millones de euros para desplegar 400 pequeñas estaciones de reabastecimiento de hidrógeno.

Se podría esperar que la creación de la demanda también conlleve un alto precio, ya que la fábrica de acero europea media requiere 160-200 millones de euros para convertirse al uso del hidrógeno.

“Las estrategias adoptadas hoy reforzarán el Acuerdo Verde Europeo y la recuperación verde y nos pondrán firmemente en el camino de descarbonizar nuestra economía para el 2050”, dijo ayer Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la comisión. “La nueva economía del hidrógeno puede ser un motor de crecimiento para ayudar a superar el daño económico causado por la Covid-19. Al desarrollar y desplegar una cadena de valor de hidrógeno limpio, Europa se convertirá en un líder mundial y mantendrá su liderazgo en tecnología limpia”.