Maximizando el potencial del riego fotovoltaico en el “Mar de plástico”

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Unos científicos de las universidades de Córdoba y Almería han creado un modelo analítico para optimizar la utilización de los sistemas de riego alimentados por energía solar.

El enfoque propuesto, descrito en el estudio “Optimal management of a multisector standalone direct pumping photovoltaic irrigation system“, publicado en Applied Energy, se base en la idea de que una sola bomba solar podría usarse para regar simultáneamente diferentes partes de una plantación.

El modelo, que tiene como objetivo reducir la demanda máxima de energía y, al mismo tiempo, extender el tiempo de riego, indica que el uso de una bomba solar en varias áreas de riego puede ayudar a reducir los costos o el tamaño de un sistema FV, lo cual a la vez que permitiría una mejor gestión del rendimiento energético del generador solar.

Más agua, menos energía

Según los investigadores, el modelo analítico propuesto es capaz de calcular el flujo exacto y la potencia que necesita una sola bomba para proporcionar agua a cada combinación posible de diferentes zonas simultáneamente, según la cantidad de energía generada por el sistema solar.

El estudio, además, indica que un sistema de riego fotovoltaico utilizado para regar diferentes zonas al mismo tiempo puede ser al menos un 3% más eficiente en términos de producción de electricidad que un sistema dedicado exclusivamente a un sector de riego de la granja. En el experimento llevado a cabo, el uso simultáneo del sistema requirió unos 2.75 kW de potencia, mientras que el uso zona por zona necesita de unos 3.3 kW.

Rendimiento optimizado

“La operación simultánea también funcionó mejor porque logró proporcionar las mayores profundidades de agua en el suelo al final de la temporada”, dijeron los autores del estudio. “Una extensión del modelo propuesto que integra la optimización de la red de riego y la estación de bombeo sería adecuada para obtener un mejor diseño general del sistema”.

Los resultados de la investigación se basaron en un estudio de caso de una granja de olivos dividida en cuatro zonas en Tabernas, en la provincia de Almería, que es famosa por su agricultura altamente intensiva. La región, conocida como el Mar de plástico, está dominada por enormes grupos de invernaderos cubiertos de polivinílicos blancos o transparentes. La mayoría de los tomates, pepinos, calabacines, pimientos y berenjenas producidos en la región se exportan a otros mercados europeos. Esta agricultura de cultivos intensivos ejerce una gran presión sobre los recursos hídricos de la región.