Si no cambiamos nada, la temperatura media del planeta aumentará 3,2º C este siglo

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El Informe sobre la Brecha de Emisiones publicado esta semana por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) describió el despliegue de la tecnología de energía renovable como una “victoria fácil” en la batalla para mitigar el calentamiento global, pero advirtió que el despliegue de energía limpia debe realizarse seis veces más rápido. De lo contrario, según el informe, el mundo no tendrá ninguna esperanza de mantener las temperaturas por debajo de 1,5 grados centígrados más altas que en la época preindustrial.

Mientras que la insignificante mención de la energía solar en los manifiestos de los partidos de cara a las inminentes elecciones del Reino Unido es motivo de preocupación, un descuido similar del tema en la edición de este año del informe anual del UNEP es todo lo contrario, ya que la energía fotovoltaica, la eólica y la biomasa forman parte en gran medida de la combinación energética general.

El informe señala el récord de 167 GW de capacidad de generación de energía renovable desplegada el año pasado -incluyendo 108 GW de energía solar- y agrega que los 273.000 millones de dólares invertidos en energías renovables fueron aproximadamente tres veces más de lo que se gastó en carbón y gas. Sin embargo, el informe señala que el carbón, el petróleo y el gas siguen cubriendo el 85% de las necesidades energéticas mundiales.

En camino para los 3.2C

La conclusión principal del informe es tan sombría como siempre, con el planeta en camino de ser 3,2 grados centígrados más caliente en virtud de los compromisos políticos actuales. Reducir el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados requerirá que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) -que han aumentado un 1,5% anual en la década durante la cual se ha publicado el Informe sobre la Brecha de Emisiones- disminuyan un 7,6% anual durante una década.

Al examinar el panorama de las emisiones en cada país, el documento considera el estado de la energía solar. La falta de financiación y la deficiente infraestructura de la red están retrasando la capacidad de energías renovables en Argentina, afirma el informe, y Australia se ha quedado con “ninguna herramienta política importante para fomentar la reducción de emisiones del sector eléctrico a corto y medio plazo”, gracias al abandono el año pasado de la Garantía Nacional de Energía y a la falta de ambición de aumentar las energías renovables a partir del próximo año. Demasiado para sortearlo fácilmente.

Brasil es elogiado por los 3,3 GW de energía solar desplegados desde 2015, incluso si la temeraria política amazónica del presidente Jair Bolsonaro es espeluznante. La India no alcanzará su objetivo de 175 GW en 2022 gracias a la incoherencia de los impuestos y los derechos de importación y, del mismo modo, se espera que Indonesia no alcance su objetivo de 2025 de alcanzar el 23% de la combinación energética, gracias a sus planes para una nueva capacidad de producción de carbón.

Fracasos en México, Arabia Saudita y Estados Unidos

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, es objeto de una crítica especial por las reformas del sector energético inclinadas hacia las industrias del gas, el carbón y el petróleo, incluyendo la cancelación de la subasta de energía a largo plazo del año pasado y la reducción de las líneas de transmisión de energía renovable.

El hábito de Arabia Saudita de hablar en grande sin entregar también se nota, en forma de retrasos en la entrega del plan Visión 2030 lanzado hace tres años y en la implementación de un campo solar de 200 GW respaldado por el grupo japonés SoftBank. El anuncio de la conexión a la red eléctrica del primer proyecto solar del reino -la planta Sakaka de 300 MW en Al Jawf- es poco probable que disuada a las acusaciones de retraso en el petrostato en el uso de energías renovables.

El documento de la ONU adopta una actitud admirablemente despectiva hacia el actual titular de la Casa Blanca: destaca la dirección política del Presidente Trump en contra de la regulación de la industria energética, y resalta irónicamente lo ineficaces que serán los esfuerzos de reducción de GEI en comparación con los de Barack Obama y agrega “A pesar de las acciones de la administración Trump, las tendencias del mercado han dado lugar a un descenso significativo de las emisiones en la última década”.

En cuanto a las recomendaciones políticas relacionadas con las energías limpias, se insta a Argentina a que apoye el despliegue de sistemas de energías renovables a pequeña escala; se aconseja a Japón que elabore un plan para una combinación de energías libres de carbono y se insta a la UE a que afine su estrategia; y a Brasil, China y la India se les pide que intensifiquen sus iniciativas en materia de vehículos eléctricos. El llamado para que Estados Unidos implemente estándares de energía limpia e introduzca el precio del carbono para la energía sin carbono es presumiblemente un objetivo por debajo del nivel federal, por ahora.

África ofrece esperanza

Lejos de los grandes contaminadores del grupo G20 de países industrializados, el Informe sobre la Brecha de Emisiones señala la adopción cada vez más generalizada de sistemas solares sin conexión a la red, a menudo financiados con cargo a los ingresos corrientes, en el África subsahariana, pero dice que se podría hacer mucho más para incentivar las oportunidades de negocio para las empresas nacionales, dado el valor de la fabricación que ha tenido China y la financiación y la ingeniería que han reivindicado las empresas con sede en los países de la OCDE.

Los gobiernos nacionales del mundo en desarrollo también tienen un papel que desempeñar, aunque -junto con los prestamistas multilaterales para el desarrollo- el informe destaca la necesidad de contar con entornos de inversión más estables que permitan un uso más rápido de la energía renovable en esas partes del mundo.

La conclusión es que el mundo necesita hacer más, mucho más y más rápido para evitar un cambio climático catastrófico.

Como señaló el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en el comunicado de prensa publicado por las Naciones Unidas para dar a conocer el informe: “Durante diez años, el Informe de la Brecha de Emisiones ha estado haciendo sonar la alarma – y durante diez años, el mundo solo ha aumentado sus emisiones.”