La recuperación de los tipos de interés puede elevar el precio de la electricidad solar a gran escala en un 11%

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Si los tipos de interés vuelven a los niveles anteriores a la crisis financiera en los próximos cinco años, las consecuencias para la transición energética podrían ser graves, ya que un mayor gasto de financiación podría aumentar el coste del desarrollo de proyectos eólicos y solares a gran escala.

Esta fue la principal conclusión del informe sobre los efectos adversos del aumento de los tipos de interés en las transiciones energéticas sostenibles publicado en Nature Sustainability.

Los autores del documento subrayaron que no solo es un error suponer que los costes de los componentes de las energías renovables seguirán bajando indefinidamente, sino que los bajos tipos de interés podrían estar ayudando a financiar la inversión que está abaratando cada vez más los módulos fotovoltaicos y las turbinas eólicas.

El escenario más extremo dentro del pesimismo considerado en el documento sugiere que las tasas de interés del 4,29% en 2023 podrían representar más de un tercio del costo nivelado de la energía (LCOE) producida por las plantas de energías renovables. Esto elevaría el LCOE del 11% de la energía solar en Europa, y conllevaría un aumento del 25% en la energía eólica.

Un escenario más optimista de “moderación” preveía un tipo de interés del 2,15% en 2023 que eliminaría cualquier ganancia de LCOE por la caída de los costes de los componentes.

Ventaja de los combustibles fósiles

La transición energética estaría en riesgo si el LCOE de la energía solar y eólica a gran escala con uso intensivo de capital no alcanzara a igualar los costos marginales de las plantas de gas y carbón, señalaron los autores del documento. Dada la ventaja existente de la generación de energía convencional, “con el aumento de los tipos de interés, la viabilidad de las inversiones en energía solar fotovoltaica en un entorno de mercado mayorista se deteriora”, señalaron los investigadores.

El estudio aconseja a los responsables políticos europeos que adopten una “estrategia de política termostática”, un enfoque en dos etapas destinado a mantener subastas de energía limpia que funcionarían como un termostato, contrarrestando automáticamente el crecimiento de los tipos de interés.

Los costes de ajustar las subastas de esta manera se verían compensados por continuas reducciones en el precio final de la electricidad para conseguir un impacto neto nulo en los presupuestos nacionales, argumentaron los investigadores. “Por lo tanto, las subastas competitivas de energía renovable podrían garantizar un aumento continuo del capacidad renovable al tiempo que se evitan los problemas de calibración antes mencionados de una manera rentable”, señala el estudio.

Las subastas basadas en contratos por diferencias (o CFD, por sus siglas en nglés) se destacaron como las más eficientes en términos de reducción de precios y capacidad de generacióndesplegada.

Los autores del informe también pidieron un precio mínimo para el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE). “Si los gobiernos de los países de la UE abandonan sus políticas de despliegue de energías renovables, los costes comparativamente más elevados de las energías renovables deberían ser absorbidos por el RCDE UE”, señala el informe. La reciente recuperación del precio del régimen de comercio de derechos de emisión no ha conseguido ocultar una fuerte y persistente disminución en los últimos años.

“Lo ideal sería que, con el tiempo, un techo de este tipo sea lo suficientemente alto como para garantizar el despliegue de las energías renovables, incluso en tiempos de altos niveles de RI, lo que permitiría la eliminación gradual de las subastas de energías renovables”, añade el informe.