La columna de UNEF: autoconsumo fotovoltaico en el sector agroalimentario

Share

El autoconsumo fotovoltaico era una realidad desde hace ya tiempo para muchas empresas de diversos sectores pero, desde el pasado 5 de octubre, las posibilidades de desarrollo de instalaciones de autoconsumo se han multiplicado. La abolición del tristemente famoso “impuesto al sol” y la simplificación administrativa promovida por el RDL 15/2018 se ha unido a unos precios de la energía desbocados que han creado la tormenta perfecta para este crecimiento exponencial.
Son muchos los sectores que pueden beneficiarse de este crecimiento, pero uno de ellos en particular puede verse beneficiado por sus particulares características, el sector agroalimentario español.
En primer lugar, un sector que vive del campo, de la tierra y del entorno, no puede despreciar una forma de generación eléctrica que, aparte de autosuficiencia energética, sea respetuosa con el medio ambiente y con el entorno. Indispensables ambos para un crecimiento sostenible y orgánico del desarrollo del negocio. La reducción de la huella de carbono de los procesos productivos pasa por ser un objetivo ineludible para toda empresa del sector que quiera optimizar su cadena de valor y, la generación de la energía consumida con tecnologías respetuosas con el medio ambiente, una herramienta perfecta.
Proliferan en España ejemplos de empresas del sector agroalimentario cuyo compromiso por la sostenibilidad va más allá del “marketing verde” y es un compromiso real por las generaciones futuras. Bodegas Torres, Viñas del Vero del grupo Gonzalez Byass,… Empresas que, con orgullo, trabajan para ofrecer los mejores productos pero también preocupados porque su impacto sea el menor posible. Este impacto lo han conseguido reducir ya gracias a las instalaciones fotovoltaicas instaladas en las cubiertas y terrenos adyacentes a sus explotaciones y fábricas.
Pero el autoconsumo fotovoltaico es hoy una solución que se extiende más allá de la solución a los problemas y preocupaciones del responsable de Medio Ambiente de la empresa, es también una solución acertada de inversión para el Director Financiero.
Así, a día de hoy, los plazos de amortización de las instalaciones varían entre los 6 y 10 años, pudiéndose obtener una tasa de autoconsumo de hasta el 40% del consumo total de energía dependiendo de la superficie disponible y los perfiles de consumo. Teniendo en cuenta la volatilidad e incertidumbre de los precios de electricidad, la mitigación del riesgo que supone el controlar hasta un 40% del consumo con energía autoconsumida es un punto más a favor de las instalaciones de autoconsumo fotovoltaico.
El reciente informe de Bloomberg New Energy Finance’s (BNEF) “2H 2018 LCOE” indica ya claramente que la energía solar fotovoltaica, junto con la eólica onshore, es la tecnología más barata de producir electricidad en nuevas instalaciones. Es ya una realidad que el autoconsumo es económicamente rentable en aquellas localizaciones con elevada irradiación solar y, según el perfil de consumo de la industria, incluso con irradiaciones medias.
A día de hoy, y con la reglamentación pendiente de desarrollo tras la aprobación del RDL 15/2018, el plazo para legalizar una instalación ha pasado de hasta varios años a tan solo unas semanas. Así, se puede ya sacar provecho de los cortos periodos de maduración de los proyectos de modo que esta nueva simplificación administrativa permite reducir los periodos de retorno y aumentar la rentabilidad aún más. Todo ello favorece a una reducción mayor del LCOE de las instalaciones.
Debemos estar atentos a las próximas semanas en las que se debe desarrollar reglamentariamente lo ya adelantado en el RDL. Las posibilidades acerca de una posible facturación neta ayudarían a rentabilizar aún más los excedentes de producción de la instalación.
Mención aparte merece el almacenamiento energético y la solución que brinda, entre otras, a instalaciones aisladas de la red como pueden ser granjas agropecuarias. La instalación fotovoltaica, combinada con sistemas de almacenamiento, puede suministrar electricidad de un modo sostenible y fiable a las explotaciones.
Por tanto, es deber de todos “predicar” y hacer ver que el autoconsumo es una solución económica, técnica y medioambiental; válida para aquellas empresas que dispongan de una cubierta o terrenos cercanos disponibles para su instalación.
Es importante remarcar que toda instalación se debe realizar siempre atendiendo a los criterios más exigentes en materia de seguridad y calidad. Se han de evitar experiencias pasadas negativas de otros sectores aprovechando al 100% el verdadero potencial de las instalaciones. Tengamos cuidado con caer en la tentación de recurrir a kits “plug and play” erróneamente instalados que den al traste con el prestigio y buen hacer de los instaladores serios del sector.
En resumen, el autoconsumo fotovoltaico debe ser ya parte fundamental a tener en cuenta de toda empresa del sector agroalimentario. Permite aumentar la competitividad y previsibilidad de costes de la empresa junto con el cumplimiento de objetivos medioambientales de las organizaciones.

Javier Rubio, Coordinador con Asociados y Relaciones Internacionales en UNEF