Los hogares españoles confían más en ayudas y desgravaciones que en la información para impulsar la eficiencia energética

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En España, más del 60 % de las viviendas fueron construidas antes de la introducción de estándares mínimos de eficiencia energética. Pese a la existencia de marcos regulatorios europeos ambiciosos, como la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), la tasa de rehabilitación energética en España se mantiene en torno al 0,3 % anual, muy por debajo del 3 % recomendado.

Científicos de la Universitat Politècnica de Catalunya, de la Universidad del País Vasco y de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y de la Universidad San Sebastián, también de Chile, han analizado la percepción de los hogares españoles sobre la eficacia de distintas políticas públicas destinadas a fomentar viviendas energéticamente eficientes, centrándose en instrumentos financieros y de información. Los resultados se plasman en el trabjo “Households’ perceptions of the efficacy of retrofit policies to boost efficient homes in Spain”, que se publicará en marzo en Energy Policy.

Para ello, se emplea una encuesta representativa a más de 5.400 hogares que han participado recientemente en el mercado inmobiliario como compradores, vendedores, arrendadores o inquilinos. Mediante análisis factorial, clústeres y modelos de regresión, el estudio identifica patrones de percepción vinculados a variables sociodemográficas, condiciones de la vivienda, conocimiento específico y rol en el mercado residencial.

Los resultados muestran que los hogares perciben claramente como más eficaces las políticas financieras (subvenciones, deducciones fiscales o hipotecas verdes) frente a las políticas basadas exclusivamente en información, como los certificados de eficiencia energética. No obstante, la eficacia percibida de ambos tipos de políticas aumenta significativamente cuando los hogares reconocen beneficios directos de la eficiencia energética, especialmente el confort térmico y el ahorro en la factura energética.

El análisis segmenta a los hogares en tres grupos: un clúster “no reactivo”, compuesto mayoritariamente por jóvenes inquilinos con menor concienciación energética; un clúster “financiero”, integrado por compradores de renta media-alta favorables a incentivos económicos; y un clúster “informativo”, formado por hogares de mayor edad —con elevada presencia femenina— sensibles a los beneficios en salud y confort.

En general, como se ha mencionado, los hogares perciben las políticas financieras como más eficaces que las informativas. No obstante, los grupos con mayores ingresos prefieren las políticas financieras, mientras que los mayores se decantan por las estrategias informativas. Por otra parte, los inquilinos jóvenes son un segmento poco receptivo, que desconoce las ventajas de la eficiencia energética en el hogar.

Según los autores del estudio, estas diferencias evidencian la necesidad de políticas diferenciadas y adaptadas a la heterogeneidad de los hogares.

El estudio concluye que la baja tasa de rehabilitación en España no responde únicamente a limitaciones económicas, sino también a factores perceptivos y de experiencia residencial. Integrar incentivos financieros con estrategias informativas comprensibles y orientadas a beneficios tangibles resulta clave para mejorar la aceptación social y la eficacia de las políticas de rehabilitación energética, tanto en España como en otros países europeos con características similares.

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