Índice de precios de módulos septiembre de 2019: Alemania debe quitar el límite a los incentivos de la fotovoltaica, ¡ya!

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Como indica el titular, me preocupa el tope de 52 GW que sigue vigente en virtud de la Ley de Energías Renovables (EEG) de Alemania. Según la Agencia Federal de Redes (Bundesnetzagentur), a finales de junio la capacidad total instalada de los sistemas fotovoltaicos en Alemania había alcanzado poco menos de 48 GW. Si se extrapola, teniendo en cuenta el ritmo actual de construcción, el límite máximo para las instalaciones de hasta 750 kW que pueden optar a los incentivos de la Ley de Energías Renovables (EEG) se alcanzará en el verano de 2020.

Los precios de los módulos apenas han cambiado en el último mes. A pesar de la escasez de suministros, especialmente para los módulos de la gama de potencia más baja, todos los precios, a excepción de los de los módulos black, cayeron ligeramente. La pausa estival podría exacerbar esta tendencia, pero el tipo de cambio del euro también está trabajando para contrarrestarla.

Las pérdidas en los tipos de cambio harían que los productos fabricados en Asia y comercializados en dólares estadounidenses fueran casi un 5% más caros que a principios de año, si los precios se mantienen estables. Esto significa, en términos absolutos, que se puede decir que el sector de los módulos ha experimentado ligeras reducciones de precios en los últimos meses; si bien todavía no las hemos notado aquí en Europa. Sin embargo, este movimiento lateral de los precios no durará mucho, ya que el mercado se está recuperando, tanto en Alemania como en el resto del mundo.

Presión de la industria

Varias organizaciones de la comunidad y de la industria, como la Asociación Alemana de la Industria Solar (BSW), han estado pidiendo al gobierno federal que elimine el límite de 52 GW que establece la EEG, señalando que los costos de producción de electricidad son más bajos, así como el inminente incumplimiento de los objetivos climáticos. Recientemente, Volker Quaschning, profesor de la Hochschule für Technik und Wirtschaft de Berlín, lanzó una excelente campaña con una buena dosis de humor; envió a Peter Altmaier, ministro alemán de Economía, una tapa de inodoro desgastada con las palabras ” Der PV Deckel muss weg” (Hay que quitar el límite a los incentivos a la fotovoltaica, lo cual es un juego de palabras, pues en alemán, límite y tapa son la misma palabra en este caso). Quaschning, que participa en el movimiento “Viernes para el Futuro” y que cuenta con el firme apoyo del expolítico del Partido Verde Hans-Josef Fell, así como del mayorista fotovoltaico Krannich Solar, hizo un llamamiento a amigos y clientes para que apoyasen la campaña. Krannich Solar les pidió que enviaran sus propias declaraciones, acompañadas de un logotipo de Krannich. Todos fueron colocados en una tapa de váter gigante de cartón, que luego se envió a los representantes del gobierno en Berlín, con todas las razones individuales por escrito para eliminar el límite.

Estas actividades están surtiendo efecto lentamente, pero todavía hay desacuerdo sobre el curso de acción correcto. El gobierno ya ha acordado aumentar el porcentaje de energías renovables al 65% para 2030, pero esto no funcionará sin más apoyo a la energía fotovoltaica, dijo recientemente el político del SPD Timon Gremmels a pv magazine. En los comités se está debatiendo cómo proceder con la expansión de la energía fotovoltaica y eólica. El Ministerio Federal de Economía y Energía alemán ha mantenido hasta ahora un perfil bajo, pero Andreas Feicht -el secretario de Estado responsable de la transición energética- ha reconocido al menos la necesidad de actuar: “¡Tenemos que hacer algo!” Pero nadie sabe cuándo estas palabras irán seguidas de hechos.

Las consecuencias de mantener el límite de 52 GW han sido objeto de continuas especulaciones entre los gobiernos estatales de Baviera y Baden-Württemberg, los dos estados alemanes donde la energía fotovoltaica es más fuerte. El límite, que -según la legislación vigente- cortaría abruptamente los incentivos una vez fuera alcanzado, podría tener un impacto negativo en las inversiones relacionadas con sistemas fotovoltaicos. Por razones de rentabilidad, una vez que se hayan agotado las FIT, la instalación de nuevas plantas se limitará únicamente a los sistemas aislados de autoconsumo. Como resultado, el mercado de los sistemas sobre tejados se reduciría drásticamente. Por lo tanto, el límite debe suprimirse rápidamente. Sin embargo, los políticos estatales no han definido un procedimiento concreto para lograrlo.

Anteriormente he expresado mis dudas sobre si los sistemas fotovoltaicos sin subvenciones de la EEG serían rentables en vista de las actuales estructuras del mercado energético y de los numerosos obstáculos legales a los que se enfrentan los edificios existentes, especialmente en el caso de las plantas más pequeñas. Sin un sistema de compensación respaldado por el gobierno, sería difícil financiar plantas de mediano y gran tamaño. ¿Qué alternativas pueden esperar los proveedores de servicios financieros de sus clientes que puedan igualar una tarifa de alimentación garantizada legalmente? No se me ocurre ninguna. Por lo tanto, si el límite no se elimina inmediatamente, nos enfrentaremos a la amenaza de una carrera en los últimos 4 GW elegibles para los incentivos. Será el peor tipo de expansión con todos los inconvenientes habituales: pánico de última hora, aceleración de instalaciones con recursos escasos -mano de obra y materiales- y el resultado serán precios más altos y menor calidad.

Por lo tanto, insto encarecidamente a todos los actores, tanto dentro como fuera del sector fotovoltaico, que se toman en serio la transición energética y un enfoque resuelto al cambio climático, a que se unan a una de las muchas campañas y peticiones en el llamamiento para que se elimine el límite de 52 GW de energía fotovoltaica.

Martin Schachinger, pvXchange.com