El efecto rebote fotovoltaico se produce cuando las instalaciones fotovoltaicas residenciales conllevan un aumento del consumo eléctrico de los hogares, y según un reciente estudio podría generar costes adicionales en el sistema europeo de hasta 23.500 millones de euros anuales.
La tecnología de Photreon plantea una vía alternativa para acelerar el despliegue del hidrógeno renovable, simplificando la cadena de valor y ampliando las posibilidades de producción en entornos descentralizados y off-grid.
LightSeeds, fabricante suizo de sistemas fotovoltaicos verticales integrados todo en uno (módulo-sistema de montaje-anclaje), recibe una ayuda para su expansión al mercado europeo.
Científicos de la Universidad Politécnica de Madrid han identificado las pérdidas por backtracking subóptimo, que contribuye a explicar la brecha entre la producción simulada y la real en plantas fotovoltaicas en terrenos ondulados.
Científicos de Chile han conseguido una producción diaria de hidrógeno de aproximadamente 345 litros. El sistema alcanza un coste nivelado del hidrógeno de unos 5,8 dólares por kilogramo (aproximadamente 5,3 €/kg).
El software permite calcular, tanto en tiempo real como mediante previsiones, la huella de carbono y la huella hídrica asociadas a la demanda eléctrica, incluyendo usos intensivos como los centros de datos.
Científicos han medido el denominado efecto “isla fría” inducido por plantas fotovoltaicas: el enfriamiento en zonas desérticas alcanzó un máximo de 3,1 °C en algunas ubicaciones, lo que puede actuar como “refugio” para la vegetación.
El marco metodológico CLIMAX, desarrollado por científicos españoles, demuestra que una planificación inteligente permite que la combinación de energía eólica y solar se comporte de manera más similar a una fuente firme, mejorando el ajuste entre generación y demanda.
Investigadores españoles confirman que ni la distancia del enlace ni las condiciones del entorno afectan a los equipos de intercambio de claves cuánticas.
Un análisis de 60 estudios sobre energías renovables revela que, para 2050, la energía solar fotovoltaica y la eólica podrían suministrar entre el 80 % y el 100 % de la electricidad; sin embargo, las hipótesis excesivamente conservadoras sobre las inversiones de capital y los modelos fotovoltaicos simplificados suelen subestimar el potencial de implantación.