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Solo una cuarta parte de los fondos en la 2ª subasta europea del hidrógeno se convierte en inversión

El hidrógeno verde europeo choca con la realidad: de los 1.200 millones de euros disponibles en la segunda convocatoria, apenas unos 300 millones han acabado comprometidos en proyectos reales.
Un proyecto de hidrógeno con electrizadores PEM. | Electric Hydrogen

El despliegue de la industria del hidrógeno en Europa no avanza según lo previsto: de los 1.200 millones de euros disponibles en la segunda subasta del Banco Europeo del Hidrógeno (European Hydrogen Bank, EHB), apenas unos 300 millones han acabado comprometidos en proyectos reales.

Esta situación ha llevado a asociaciones nacionales del hidrógeno de más de una docena de países europeos —entre ellos España, Francia, Italia, Irlanda, Finlandia, Noruega, República Checa, Bulgaria, Rumanía, Hungría y Eslovaquia— a solicitar formalmente a la Comisión Europea en un escrito una reforma de los mecanismos de adjudicación y ejecución de las ayudas.

Paradójicamente, el problema no reside en la ausencia de interés por parte de los promotores, pues las primeras convocatorias del Banco Europeo del Hidrógeno registraron una elevada participación. De hecho, la tercera subasta recibió solicitudes equivalentes a seis veces el presupuesto disponible, pero, según las asociaciones firmantes, numerosos proyectos presentaron ofertas con niveles de ayuda extraordinariamente bajos para maximizar sus posibilidades de adjudicación. En muchos casos, estos precios no reflejaban la realidad económica de los proyectos y acabaron convirtiéndose en propuestas inviables una vez obtenida la subvención.

Como consecuencia, una parte significativa de los adjudicatarios renunció posteriormente a las ayudas durante la fase de firma de contratos o cierre financiero: cuatro proyectos españoles adjudicatarios se retiraron y tres han firmado el acuerdo de subvención.

El riesgo de las ofertas especulativas

El diseño actual del Banco Europeo del Hidrógeno premia fundamentalmente a los proyectos que solicitan menores subvenciones por kilogramo de hidrógeno producido.

Este enfoque ha permitido maximizar teóricamente la eficiencia del gasto público, pero también ha generado un incentivo perverso: presentar ofertas extremadamente agresivas para ganar la subasta, aunque posteriormente resulte imposible ejecutar el proyecto.

Las asociaciones del sector consideran que esta situación ha favorecido la aparición de ofertas especulativas que bloquean recursos públicos y dificultan el acceso a financiación para iniciativas técnicamente sólidas.

La consecuencia es especialmente visible en la segunda convocatoria del EHB. Tras las renuncias iniciales, la Comisión Europea intentó reasignar parte de los fondos a proyectos situados más abajo en la clasificación. Sin embargo, muchos de ellos tampoco lograron demostrar la madurez suficiente para avanzar. El resultado final fue que aproximadamente tres cuartas partes del presupuesto disponible quedaron sin utilizar.

Un mercado que todavía no existe plenamente

Más allá de los problemas del mecanismo de subastas, el sector identifica una dificultad estructural: la demanda de hidrógeno renovable sigue siendo limitada e incierta.

A diferencia de otras tecnologías energéticas, el hidrógeno verde no puede desarrollarse únicamente desde la oferta. Los productores necesitan contratos de compra a largo plazo (offtake agreements) que garanticen ingresos suficientes para amortizar inversiones que, en muchos casos, superan los cientos de millones de euros.

Sin embargo, muchos consumidores industriales continúan retrasando sus decisiones de inversión a la espera de una mayor claridad regulatoria y de una reducción de costes.

Las asociaciones europeas señalan especialmente los retrasos en la transposición nacional de la Directiva RED III como uno de los factores que están ralentizando el desarrollo del mercado.

Sin una demanda suficientemente consolidada, numerosos proyectos encuentran dificultades para alcanzar el cierre financiero exigido por las convocatorias europeas.

Más flexibilidad para evitar bloqueos

Ante esta situación, el sector considera positiva la reciente introducción de mayores garantías y criterios de credibilidad por parte de la Comisión Europea, destinados a filtrar proyectos poco maduros.

No obstante, advierte de que endurecer únicamente los requisitos puede generar el efecto contrario al deseado.

Las asociaciones solicitan una aplicación más flexible de determinados hitos temporales, especialmente aquellos relacionados con la entrada en operación de las instalaciones, cuando los retrasos sean consecuencia de factores externos ajenos al promotor.

También reclaman revisar algunas exigencias relativas a la correlación temporal y geográfica entre la producción renovable y la generación de hidrógeno, un aspecto qe continúa siendo objeto de debate en toda Europa.

Según el sector, una excesiva rigidez regulatoria incrementa significativamente los costes de producción y dificulta la bancabilidad de los proyectos.

La importancia del mecanismo “Auction-as-a-Service”

Uno de los elementos mejor valorados por la industria ha sido el mecanismo denominado Auction-as-a-Service (AaaS), introducido por la Comisión Europea.

Este sistema permite que los Estados miembros financien con recursos nacionales proyectos que han obtenido una buena puntuación técnica en las subastas europeas pero que no han logrado acceder al presupuesto comunitario. España ha destinado 377 millones a estas iniciativas.

La principal preocupación de la industria es que el fracaso parcial de las primeras subastas genere desconfianza entre promotores, financiadores y consumidores.

El hidrógeno renovable requiere inversiones multimillonarias en electrolizadores, generación renovable, infraestructuras de almacenamiento y transporte. Sin una señal clara de continuidad y estabilidad regulatoria, muchos inversores podrían retrasar o cancelar sus decisiones.

Por este motivo, las asociaciones han solicitado que el Banco Europeo del Hidrógeno continúe más allá de la tercera convocatoria actualmente prevista y que se garanticen al menos tres rondas adicionales de subastas.

La previsibilidad de futuras convocatorias se considera fundamental para permitir la planificación de proyectos industriales de gran escala.

Asistencia técnica para convertir proyectos en inversiones

La preocupación por la madurez de los proyectos también ha llevado a reforzar los programas de asistencia técnica. En este contexto, la Clean Hydrogen Partnership ha lanzado la segunda convocatoria de su programa Project Development Assistance (PDA), destinado a apoyar iniciativas de hidrógeno en la Unión Europea y en los países asociados a Horizon Europe.

El programa seleccionará hasta 13 proyectos y ofrecerá asistencia especializada en cuatro ámbitos fundamentales: modelización financiera y estructuración comercial; optimización técnica y selección tecnológica; aspectos regulatorios y permisos; y gobernanza, formación de consorcios y gestión de actores implicados.

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