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EE. UU. podría superar los 100 GW de capacidad anual de fabricación de inversores fotovoltaicos y PCS en 2027

La FCC incorporó el pasado 28 de julio los inversores de potencia producidos en el extranjero a su lista de equipos considerados un riesgo para la seguridad nacional, lo que en la práctica limita su importación, comercialización y venta en Estados Unidos.
Image: Avalon Batteries

La reciente decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) de incluir los inversores de potencia producidos en el extranjero en su Covered List está obligando al mercado fotovoltaico y de almacenamiento estadounidense a acelerar la transición hacia equipos fabricados en el país. Un análisis compartido este viernes por Wood Mackenzie apunta a que la industria estadounidense estaría en condiciones de responder al cambio: los planes anunciados por los fabricantes permitirían superar los 100 GWac de capacidad de fabricación nacional de inversores fotovoltaicos y sistemas de conversión de potencia (PCS) a finales de 2027.

La FCC incorporó el pasado 28 de julio los inversores de potencia producidos en el extranjero a su lista de equipos considerados un riesgo para la seguridad nacional. La decisión bloquea la autorización de nuevos modelos extranjeros sujetos a los procedimientos de autorización de equipos de la FCC, lo que en la práctica limita su importación, comercialización y venta en Estados Unidos. La medida se justifica por riesgos asociados a la ciberseguridad y a la vulnerabilidad de las cadenas de suministro críticas.

El alcance de la normativa, sin embargo, todavía presenta interrogantes técnicos. La definición actual se centra en los denominados power inverters y en determinadas funciones de comunicación inalámbrica y control remoto. Esto genera dudas sobre cómo se aplicará a determinadas categorías de inversores de gran escala, especialmente los inversores centrales utilizados en plantas fotovoltaicas y que pueden operar mediante conexiones cableadas. Wood Mackenzie considera que las futuras directrices de la FCC serán determinantes para establecer qué equipos quedan definitivamente incluidos.

Dependencia de las importaciones

El impacto potencial de la medida es especialmente relevante por la elevada dependencia estadounidense de equipos fabricados fuera del país. Durante los últimos diez años se han suministrado en Estados Unidos más de 200 GWac de inversores fotovoltaicos para proyectos comerciales, industriales y utility scale. Más del 90% de estos equipos fueron importados, y más de 70 GW correspondieron a fabricantes con sede en China.

La participación de los fabricantes chinos también ha aumentado en los últimos años. Según Wood Mackenzie, los proveedores chinos llegaron a representar cerca del 50% del mercado estadounidense de inversores en 2024 y 2025.

No obstante, la industria estadounidense cuenta ahora con una base manufacturera considerablemente mayor que hace unos años: Wood Mackenzie estima que los proyectos anunciados por los fabricantes podrían llevar la capacidad nacional de producción de inversores fotovoltaicos y PCS por encima de 100 GWac anuales a finales de 2027, siempre que las inversiones previstas se materialicen.

El traslado de la producción hacia Estados Unidos tendrá previsiblemente un impacto directo sobre los precios. Los equipos fabricados en el país soportan actualmente costes superiores asociados a componentes, mano de obra y procesos de fabricación, por lo que Wood Mackenzie espera un incremento del precio medio de los inversores en 2027 a medida que los promotores sustituyan productos importados de menor coste por alternativas nacionales.

A medio y largo plazo, no obstante, los precios podrían moderarse si aumenta la escala de producción y se intensifica la competencia entre fabricantes estadounidenses. Esta tendencia podría verse parcialmente contrarrestada a partir de 2030 por la retirada progresiva de los créditos fiscales a la fabricación contemplados en el régimen estadounidense, especialmente en los segmentos residencial y comercial.

Para los promotores fotovoltaicos y de almacenamiento, el mayor precio de los equipos nacionales representa un coste adicional, pero también puede reducir determinados riesgos asociados a la cadena de suministro y a futuros cambios regulatorios.

Precisamente, algunos propietarios de proyectos ya están planteando dudas sobre la posibilidad de que equipos existentes puedan continuar recibiendo determinadas actualizaciones de firmware si sus fabricantes quedan afectados por las nuevas restricciones. Por el momento, la FCC ha señalado que la medida afecta principalmente a nuevos modelos que todavía no han recibido autorización, aunque mantiene capacidad para revocar autorizaciones existentes en determinadas circunstancias.

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