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Bruselas lanza una estrategia para integrar IA, flexibilidad y ciberseguridad en las infraestructuras energéticas europeas

La nueva Hoja de Ruta Estratégica para la Digitalización y la IA en la Energía pretende acelerar la transformación digital del sistema energético europeo y reforzar su resiliencia ante los desafíos geopolíticos, económicos y tecnológicos.
Image: Pixabay

La Comisión Europea ha presentado el Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica, una iniciativa que combina nuevas medidas en semiconductores, inteligencia artificial (IA), computación en la nube y digitalización energética.

Entre sus principales actuaciones destaca la nueva Hoja de Ruta Estratégica para la Digitalización y la Inteligencia Artificial en la Energía, cuyo objetivo es acelerar la transformación digital del sistema energético europeo y reforzar su resiliencia ante los desafíos geopolíticos, económicos y tecnológicos.

La Comisión señala que la iniciativa surge en un contexto marcado por el crecimiento de la demanda eléctrica derivada de la electrificación de la economía y de la expansión de infraestructuras digitales, especialmente los centros de datos asociados a la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, los elevados precios de la energía continúan afectando a la competitividad industrial europea y al poder adquisitivo de hogares y empresas.

La hoja de ruta se articula en torno a tres grandes pilares. El primero busca garantizar una integración sostenible y transparente de los centros de datos en el sistema energético mediante acuerdos entre operadores energéticos, gestores de centros de datos y administraciones públicas. Estos acuerdos fomentarán una mayor utilización de energías renovables, una mejor planificación de las conexiones a la red y una gestión más eficiente de los recursos energéticos e hídricos.

El segundo eje se centra en acelerar el despliegue de soluciones digitales e inteligencia artificial en el sector energético. Bruselas pretende impulsar tecnologías capaces de mejorar la capacidad y eficiencia de las redes eléctricas, así como acelerar la implantación de contadores inteligentes. Según las estimaciones de la Comisión, la flexibilidad de la demanda habilitada por estas herramientas podría reducir los costes eléctricos de los consumidores europeos en más de 71.000 millones de euros anuales, lo que equivaldría a una reducción cercana al 64% de los costes asociados al consumo eléctrico.

El tercer pilar contempla la creación de un marco europeo para el intercambio seguro de datos energéticos entre Estados miembros, lo que facilitaría la interoperabilidad de sistemas, el desarrollo de servicios energéticos inteligentes y una gestión más eficiente de los recursos a escala continental.

La Comisión considera que la inteligencia artificial desempeñará un papel clave en la transición energética. Su aplicación permitirá optimizar las previsiones de generación renovable, mejorar el equilibrio entre oferta y demanda, reforzar la gestión del almacenamiento energético y anticipar incidencias mediante sistemas de mantenimiento predictivo. Bruselas estima que la optimización de operaciones y mantenimiento basada en IA podría generar ahorros de hasta 94.000 millones de euros anuales en Europa para 2035.

Uno de los aspectos más innovadores de la estrategia es la consideración de los centros de datos como activos energéticos y no únicamente como grandes consumidores de electricidad: según la Comisión, estas instalaciones pueden contribuir a la estabilidad de la red mediante servicios de flexibilidad y almacenamiento. En ese sentido, subraya el potencial de aprovechamiento del calor residual generado por los centros de datos, tal y como propone España en el real decreto sometido actualmente a información pública. Según sus cálculos, reutilizar únicamente la mitad de ese calor permitiría cubrir las necesidades de calefacción de cerca de cuatro millones de hogares europeos.

En paralelo, Bruselas reforzará la ciberseguridad de infraestructuras críticas como parques solares, eólicos y sistemas de almacenamiento. Entre las medidas previstas y ya anunciadas, figura la evaluación de riesgos asociados a determinados proveedores considerados de alto riesgo, especialmente en componentes digitales e inversores utilizados en instalaciones energéticas.

La hoja de ruta también incluye medidas para acelerar el despliegue de redes inteligentes y contadores digitales en toda la Unión Europea. La Comisión prevé presentar nuevas iniciativas legislativas para impulsar la implantación de estos equipos en los países donde todavía presentan menores niveles de penetración.

Además, la estrategia apuesta por el desarrollo de modelos europeos de inteligencia artificial específicamente diseñados para el sector energético, entrenados con datos europeos y desarrollados por empresas del continente. El objetivo es reducir dependencias tecnológicas externas y fortalecer la competitividad de Europa frente a otros grandes actores internacionales.

Esta hoja de ruta forma parte de una estrategia más amplia que incluye el Chips Act 2.0, la futura Ley de Desarrollo de la Nube y la IA y una nueva estrategia europea de software de código abierto. Con ello, la Comisión busca construir una base tecnológica propia que permita a Europa liderar la digitalización industrial y energética, reforzando al mismo tiempo su soberanía tecnológica, su seguridad energética y su competitividad económica.

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