Reutilizar el calor residual y planificar redes de calor y frío, las obligaciones del nuevo RD
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha sometido a audiencia e información pública el proyecto de Real Decreto destinado a regular los sistemas urbanos de calefacción y refrigeración, la planificación térmica y el aprovechamiento del calor y frío residual.
La futura norma pretende dotar a España de un marco regulador específico para impulsar el desarrollo de redes urbanas de calor y frío, conocidas como district heating and cooling, consideradas estratégicas para avanzar en la descarbonización del sector térmico y reducir el consumo de energía primaria.
Redes térmicas como herramienta de descarbonización
El texto reconoce a los sistemas urbanos de calefacción y refrigeración como una infraestructura clave para integrar energías renovables en el suministro térmico, mejorar la eficiencia energética y aprovechar recursos locales infrautilizados, como el calor residual procedente de procesos industriales, centros de datos o instalaciones de servicios.
Según el proyecto normativo, estas redes permiten un suministro más eficiente, flexible y sostenible de calor y frío, al tiempo que favorecen la reducción de emisiones y la competitividad energética.
Aprovechamiento del calor residual
Uno de los elementos centrales de la futura normativa será el impulso al aprovechamiento del calor y frío residual. Para ello, se establecerá la obligación de realizar análisis de costes y beneficios en determinadas instalaciones industriales, centros de datos e infraestructuras de servicios con potencial para recuperar energía térmica. El objetivo es identificar oportunidades de reutilización energética actualmente desaprovechadas y facilitar su integración en redes urbanas de calefacción y refrigeración.
En ese sentido, se establece la obligación de que determinadas instalaciones, tanto en el momento de su proyección como cuando acometan una renovación sustancial, pongan a disposición el calor residual que generen y comuniquen públicamente. Esta obligación se aplicará a las instalaciones industriales con potencia superior a 8 MW, a las instalaciones de servicios cuya potencia exceda los 7 MW y a las instalaciones termoeléctricas de más de 10 MW.
Para comunicarlo públicamente, el real decreto prevé la creación de una base de datos nacional sobre calor y frío residual, destinada a localizar el potencial disponible en el territorio y mejorar la coordinación entre administraciones y operadores energéticos.
La norma también introduce que los municipios de más de 45.000 habitantes deberán desarrollar planes locales de calefacción y refrigeración, con el fin de identificar oportunidades de eficiencia energética, orientar inversiones y promover soluciones térmicas basadas en energías renovables y calor residual adaptadas a cada territorio.
Otro de los aspectos del proyecto es la creación de un sistema de garantías de origen aplicable a la energía térmica renovable suministrada a través de redes urbanas de calefacción y refrigeración. Este mecanismo permitirá certificar qué parte de la energía térmica distribuida procede de fuentes renovables, trasladando al ámbito del calor y el frío un sistema ya implantado en el mercado eléctrico.
El periodo de audiencia e información pública permanecerá abierto hasta el 17 de junio de 2026.
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