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La flexibilidad de la demanda puede ahorrar 120 €/ año a los hogares europeos

La flexibilidad de la demanda puede reducir hasta 340 euros al año el coste eléctrico de un hogar con vehículo eléctrico, según ACER y CEER. El regulador europeo destaca el potencial de los contratos dinámicos y el desplazamiento del consumo hacia las horas de menor precio, en un mercado donde las renovables están ampliando la volatilidad intradiaria y las oportunidades de ahorro.
Útil para todos: el funcionamiento controlado de las bombas de calor y los coches eléctricos. | Imagen: Green Planet Energy/Christine Lutz

Los precios minoristas de la electricidad y el gas en Europa continúan por encima de los niveles previos a la crisis energética, pese a la corrección registrada desde los máximos de 2022. El informe de seguimiento de los mercados minoristas de electricidad y gas de 2026, elaborado por ACER (Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía) y CEER (Consejo de Reguladores Europeos de la Energía) y publicado el 30 de septiembre, identifica la flexibilidad de la demanda como una de las principales vías para reducir el coste de la electricidad. Bajo las condiciones de mercado de 2025, un hogar representativo podría ahorrar unos 120 euros al año combinando un contrato dinámico con el desplazamiento de parte de su consumo hacia las horas más baratas.

El potencial de ahorro aumenta en los hogares con consumos más flexibles. ACER estima un ahorro medio de unos 140 euros anuales para un hogar con bomba de calor y de 340 euros para uno con vehículo eléctrico, al combinar un contrato dinámico con cambios en las pautas de consumo. El mayor potencial asociado al vehículo eléctrico responde a la posibilidad de trasladar una parte significativa de la recarga hacia las horas de menor precio.

El cálculo para el hogar representativo, con un consumo anual de 3.000 kWh, equivale aproximadamente al 20% de la factura eléctrica, aunque se refiere exclusivamente al componente de energía y suministro y no al conjunto del recibo. Los costes de redes, impuestos y otros cargos quedan fuera de esta estimación.

La oportunidad está vinculada a una mayor volatilidad de los precios dentro del día. El crecimiento de la generación solar está ampliando la disponibilidad de electricidad durante las horas centrales, aumentando la frecuencia de periodos de precios bajos, mientras que las diferencias con las horas de mayor demanda pueden ser significativas. Para ACER, desplazar consumos hacia estos periodos permite reducir el coste para el consumidor y, al mismo tiempo, facilitar la integración de una mayor producción renovable.

Sin embargo, el mercado minorista europeo continúa dominado en buena parte por productos de precio fijo. En nueve de los mercados analizados, los contratos domésticos de precio único, fijo y de duración determinada representaban más del 80% de los contratos por punto de suministro. Estos productos proporcionan estabilidad frente a las variaciones del mercado mayorista, pero reducen los incentivos económicos para trasladar el consumo a las horas de electricidad más barata.

ACER reclama por ello una mayor diversidad de productos y una información más completa sobre los contratos que realmente tienen los consumidores. El organismo considera necesario conocer no solo las ofertas disponibles, sino también qué productos contratan los hogares, qué señales de precio reciben y qué grado de exposición tienen a la evolución del mercado mayorista.

El organismo señala que la flexibilidad no garantiza por sí misma un ahorro. Durante la crisis energética de 2022, los contratos dinámicos llegaron a resultar más caros que los contratos fijos al trasladar con mayor rapidez el fuerte incremento de los precios mayoristas. El beneficio depende, por tanto, de la evolución del mercado, del contrato elegido y de la capacidad efectiva del consumidor para modificar sus pautas de consumo.

Esta capacidad es además desigual. Una vivienda convencional dispone de menos cargas desplazables, mientras que la incorporación de un vehículo eléctrico, una bomba de calor o ambos amplía el margen de actuación. En el caso de las bombas de calor, ACER estima que el potencial de ahorro mediante el desplazamiento del consumo es más limitado, ya que la calefacción solo puede trasladarse determinadas horas sin afectar al confort.

El informe sitúa esta cuestión en el contexto del avance de las renovables. ACER prevé que hacia 2030 las tecnologías renovables variables puedan aproximarse al 50% de la generación eléctrica, aumentando las oportunidades para aprovechar los periodos de elevada producción y bajos precios. Al mismo tiempo, los episodios de precios elevados no desaparecerán, por lo que el regulador considera necesario combinar las ventajas de la flexibilidad con mecanismos que protejan a los consumidores frente a una exposición excesiva a la volatilidad.

La necesidad de aprovechar esta flexibilidad se suma a un escenario en el que los precios minoristas siguen por encima de los niveles anteriores a la crisis. En 2025, el precio medio de la electricidad para los hogares de la UE-27 fue de 294 euros/MWh, frente a los 224 euros/MWh de media entre 2019 y 2021. En el gas, el promedio alcanzó 118 euros/MWh, frente a 69 euros/MWh en el periodo previo a la crisis.

ACER señala que la reducción de los costes energéticos no se ha trasladado íntegramente al precio final debido al aumento de otros componentes de la factura. En 2025, los impuestos, tasas, gravámenes y otros cargos representaron el 28% del precio de la electricidad doméstica y el 24% del precio del gas. Además, los cargos de red eléctricos para los hogares aumentaron un tercio entre 2020 y 2025, desde 63 hasta 84 euros/MWh.

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