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La electrificación mundial podría alcanzar el 33% en 2035 con tecnologías ya competitivas, según la AIE

La AIE identifica potencial competitivo para electrificar la mitad del transporte por carretera basado en petróleo, cerca de la mitad del consumo residencial de combustibles y casi el 40% del calor industrial de baja y media temperatura. El despliegue completo de estas tecnologías elevaría del 23% al 33% la cuota de electricidad en el consumo final mundial.
Image: Wikimedia Commons / Matthew T Rader

La electrificación podría pasar de representar el 23% del consumo final de energía mundial en 2025 a alrededor del 33% en 2035 utilizando tecnologías que ya son competitivas con los precios actuales de equipos y energía, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El estudio, publicado el 22 de septiembre, analiza hasta qué punto puede avanzar la electrificación en los distintos sectores y regiones y sus efectos sobre la demanda de combustibles, las importaciones energéticas y las emisiones.

La AIE identifica un potencial de electrificación económicamente competitivo que incluye aproximadamente la mitad del consumo residencial de combustibles, la mitad del transporte por carretera basado actualmente en petróleo y casi el 40% del calor industrial de baja y media temperatura producido con combustibles fósiles. Si todo este potencial se materializara, la cuota mundial de electricidad en el consumo final alcanzaría el 33%, diez puntos porcentuales más que en 2025.

El margen de electrificación varía significativamente entre regiones en función de la estructura del consumo energético, los precios de los combustibles, el coste de los equipos y el acceso a financiación. Europa e India presentan algunos de los mayores potenciales: la aplicación completa de las tecnologías actualmente competitivas elevaría su tasa de electrificación en casi 15 puntos porcentuales.

El transporte concentra el mayor crecimiento

El transporte es el sector con mayor margen de crecimiento relativo. En el escenario de alta electrificación de la AIE, la cuota de electricidad en el consumo energético del transporte pasaría del entorno del 2% actual al 13% en 2035. El avance estaría impulsado principalmente por los vehículos eléctricos, mientras que la electrificación sigue teniendo mayores dificultades en aplicaciones como la aviación y el transporte marítimo de larga distancia.

En conjunto, el escenario de alta electrificación contempla una cuota del 35% de electricidad en el consumo final mundial en 2035. Esta cifra es superior al 33% que resultaría de explotar exclusivamente el potencial que ya es competitivo con las tecnologías, precios energéticos y condiciones financieras actuales.

La diferencia refleja el potencial adicional asociado a una mayor penetración de tecnologías eléctricas durante la próxima década. En edificios, la electrificación estaría liderada por las bombas de calor en regiones con necesidades de calefacción, mientras que la industria podría ampliar el uso de tecnologías eléctricas para calor de baja y media temperatura y para aplicaciones mecánicas.

La electrificación parte además de una ventaja de eficiencia. Según la IEA, un vehículo eléctrico es entre dos y cuatro veces más eficiente que uno con motor de combustión interna. A escala mundial, 100 dólares gastados en electricidad permiten recorrer aproximadamente tres veces más distancia en un vehículo eléctrico que la misma cantidad destinada a gasolina. En calefacción, 100 dólares de electricidad utilizados en una bomba de calor proporcionan de media unos 42 días de calefacción, frente a unos 30 días con combustible para una caldera de gas.

15 millones de barriles diarios menos de importaciones de petróleo

El incremento de la electrificación tendría un efecto directo sobre la demanda de combustibles fósiles. En el escenario de alta electrificación, los países importadores reducirían en 2035 sus importaciones de petróleo en unos 15 millones de barriles diarios respecto a 2025, principalmente por la electrificación del transporte.

La electrificación de edificios e industria permitiría además evitar alrededor de 120.000 millones de metros cúbicos de importaciones de gas natural al año y unos 100 millones de toneladas equivalentes de carbón.

La menor dependencia de combustibles importados tendría también un impacto económico. La AIE estima que las economías avanzadas y China podrían reducir conjuntamente sus facturas de importación energética en unos 300.000 millones de dólares anuales en 2035, calculados a precios de importación de 2025. Para el resto de economías emergentes y en desarrollo, el ahorro superaría los 100.000 millones de dólares anuales.

El informe relaciona estos efectos con la creciente importancia de la electricidad en las economías. Entre 2015 y 2025, la demanda eléctrica mundial creció más de un 3% anual, aproximadamente el doble que la demanda energética total. El aumento estuvo asociado, entre otros factores, al aire acondicionado, los equipos eléctricos, la industria, los servicios digitales, los centros de datos, la inteligencia artificial y la expansión del vehículo eléctrico.

La generación y las redes tendrán que crecer

La electrificación no elimina la necesidad de energía, sino que desplaza una parte creciente del consumo final hacia el sistema eléctrico. La AIE advierte por ello de la necesidad de ampliar simultáneamente la generación y las redes, además de incrementar la flexibilidad y digitalización de los sistemas eléctricos.

El escenario de alta electrificación requiere un aumento sustancial de la generación eléctrica de bajas emisiones para maximizar los beneficios climáticos. La agencia calcula que, combinado con una expansión acelerada de las fuentes de bajas emisiones, el escenario reduciría un 40% las emisiones directas de los usos finales en transporte, edificios e industria para 2035 y más de la mitad las emisiones totales del sector energético respecto a 2025.

La AIE señala además otros retos asociados al despliegue de tecnologías eléctricas, entre ellos las necesidades de inversión inicial, el acceso a financiación, la concentración de determinadas cadenas de suministro y los riesgos relacionados con minerales críticos, ciberseguridad y fenómenos meteorológicos extremos.

El informe concluye que una mayor electrificación puede reducir simultáneamente el consumo de combustibles fósiles y la exposición a sus importaciones, pero requiere que la expansión de los usos eléctricos vaya acompañada de suficiente capacidad de generación, redes y flexibilidad del sistema.

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