El almacenamiento energético en América Latina se multiplicará por más de 13 hasta 2035
El mercado latinoamericano de almacenamiento energético se prepara para una década de fuerte expansión. Wood Mackenzie prevé que la capacidad acumulada de almacenamiento pase de 2,5 GW en 2025 a 34 GW en 2035, lo que supone multiplicar por más de trece la capacidad instalada y alcanzar una tasa de crecimiento anual compuesta del 30%.
La aceleración de las licitaciones, el aumento de los vertidos renovables y las limitaciones de unas infraestructuras de transmisión que no han evolucionado al mismo ritmo que la nueva capacidad renovable figuran entre los principales impulsores de este crecimiento, según la consultora.
Pamela Morales, de Wood Mackenzie, señala que América Latina ha dejado de ser un mercado emergente o experimental para el almacenamiento. Sin embargo, la expansión de la cartera de proyectos no garantiza por sí sola su ejecución: la ausencia de marcos regulatorios completos y de mecanismos claros de remuneración continúa siendo una de las principales barreras para convertir los proyectos anunciados en activos operativos.

Chile lidera, pero aumenta el riesgo de canibalización
Chile mantiene su posición como principal mercado regional y concentra algunos de los mayores proyectos BESS actualmente operativos en América Latina. Los elevados niveles de vertidos renovables están impulsando especialmente la inversión en sistemas de mayor duración.
No obstante, el rápido aumento de la capacidad de almacenamiento introduce un nuevo desafío: la canibalización de precios en el norte del país. A medida que más baterías compiten por los mismos diferenciales horarios, pueden reducirse los ingresos disponibles mediante arbitraje energético.
México, Brasil y Argentina preparan nuevas incorporaciones
México se encuentra en un punto de inflexión impulsado por la política energética. Los nuevos mecanismos de desarrollo, incluida una convocatoria prioritaria y un esquema conjunto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ambos con requisitos de almacenamiento, podrían adjudicar más de 3 GW de capacidad hasta 2030.
Brasil también prevé un cambio de escala. Una subasta específica para baterías, programada para diciembre de 2026, debería impulsar nuevas instalaciones a partir de 2028. Sin embargo, Wood Mackenzie advierte de que la financiación seguirá siendo compleja mientras no existan mecanismos de remuneración suficientemente definidos.
Argentina, por su parte, ha desarrollado rápidamente un mercado de almacenamiento independiente mediante licitaciones. Las rondas recientes han adjudicado conjuntamente 1,3 GW de sistemas standalone, cuya entrada en operación está prevista para 2027 y que proporcionarán apoyo crítico a la red de transporte.
En el Caribe, República Dominicana destaca por disponer de uno de los marcos regulatorios más estructurados. Su requisito de incorporar almacenamiento equivalente al 50% de la capacidad solar impulsa el despliegue a corto plazo, mientras el Gobierno aspira a alcanzar 500 MW en 2030.
El gran reto: crear ingresos financiables
Pese a las previsiones de crecimiento, el principal obstáculo sigue siendo económico y regulatorio. Muchos mercados latinoamericanos carecen todavía de mecanismos definidos de remuneración para servicios auxiliares y arbitraje energético, lo que dificulta la bancabilidad de los proyectos a largo plazo.
A ello se suman restricciones de financiación, retrasos en los permisos y una limitada disponibilidad de compradores u offtakers. La próxima década, según Wood Mackenzie, diferenciará a los mercados que simplemente anuncian capacidad de aquellos capaces de establecer marcos de ingresos suficientemente sólidos para llevar sus proyectos hasta la construcción y operación.
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