Alfen y CATL desplegarán 5 GWh de almacenamiento con baterías de sodio en Europa
La compañía neerlandesa Alfen y el fabricante chino CATL anuncian un acuerdo para desplegar 5 GWh de sistemas de almacenamiento de energía con baterías de sodio en Europa. Se trata de un nuevo paso en una colaboración iniciada con proyectos de almacenamiento basados en baterías de ion-litio. En 2023 ambas compañías establecieron un acuerdo de suministro de baterías a largo plazo, que fue ampliado en 2024 para responder al crecimiento de la demanda de soluciones de almacenamiento de Alfen en el mercado europeo.
Con esta nueva alianza, las empresas incorporan las baterías de ion-sodio a su estrategia de despliegue de sistemas de almacenamiento, apostando por una mayor diversificación tecnológica y por el desarrollo de soluciones de menor coste para aplicaciones estacionarias.
Desde el punto de vista industrial, el acuerdo permitirá a Alfen diversificar los materiales utilizados en su cartera de almacenamiento energético, optimizar la estructura de costes de sus productos y reducir la exposición a la volatilidad de los precios del litio. La compañía considera que esta estrategia reforzará su competitividad en licitaciones europeas de proyectos de almacenamiento de mediana y gran escala.
Para CATL, el despliegue conjunto de proyectos permitirá adquirir experiencia práctica en aplicaciones de baterías de sodio conectadas a redes eléctricas europeas, optimizar la adaptación de esta tecnología a los códigos de red del continente y acelerar la expansión internacional de los sistemas de almacenamiento basados en ion-sodio.
Alfen desarrolla e integra soluciones para redes inteligentes, sistemas de almacenamiento y recarga de vehículos eléctricos con el objetivo de reforzar la infraestructura energética europea. La compañía destaca que sus tecnologías, desarrolladas y fabricadas en Europa, contribuyen a fortalecer la seguridad energética, la resiliencia y la independencia energética del continente.
CATL, por su parte, señala que en 2025 mantuvo por noveno año consecutivo el liderazgo mundial en consumo de baterías para vehículos eléctricos y por quinto año consecutivo la primera posición en cuota de mercado de envíos globales de baterías para almacenamiento energético. Cuenta con 20 fábricas de baterías.
Mayor contrato del mundo
En abril de este año, CATL anunció la firma del mayor contrato conocido hasta la fecha para el suministro de baterías de ion-sodio destinadas al almacenamiento energético. El acuerdo, alcanzado con el integrador chino HyperStrong, contempla el suministro de 60 GWh de baterías durante un periodo de tres años y constituye, según la compañía, un hito en la comercialización de esta tecnología.
CATL afirmaba entonces que el acuerdo demuestra que ha superado los principales retos asociados a la producción masiva de baterías de ion-sodio y que ya dispone de capacidad para realizar entregas a gran escala. La compañía ha invertido cerca de 10.000 millones de yuanes (unos 1.200 millones de euros) en investigación y desarrollo de esta tecnología desde 2016.
Entre los avances técnicos, la empresa destaca la mejora de la densidad energética mediante el control de la morfología de los materiales y la modificación de sus superficies, así como la resolución de problemas de fabricación en ánodos de carbono duro relacionados con la formación de espuma y el control de la humedad.
También en abril, CATL presentó una nueva batería de ion-sodio para almacenamiento energético cuyo diseño mantiene la compatibilidad con su celda de litio de 587 Ah, utilizando las mismas dimensiones exteriores para facilitar la integración en sistemas existentes y reducir los costes de adaptación.
La nueva celda supera los 300 Ah, ofrece una densidad energética aproximada de 160 Wh/kg, una eficiencia del sistema del 97%, una vida útil superior a 15.000 ciclos conservando el 80% de su capacidad y un rango operativo de temperaturas comprendido entre -40 °C y 70 °C.
El fabricante orienta este producto a aplicaciones de almacenamiento estacionario de 2 a 8 horas, sistemas compartidos, integración de energías renovables y centros de datos.
La batería emplea un ánodo de carbono duro de larga duración y un cátodo compuesto de óxidos en capas. Además, CATL destaca que el diseño prescinde de cobalto y níquel, utiliza aluminio en lugar de cobre y ha superado ensayos de penetración con clavo, aplastamiento y sobrecarga sin presentar fuga térmica.
Hasta ahora, la expansión comercial del ion-sodio había quedado limitada por la fuerte caída del precio de las baterías de litio-ferrofosfato (LFP), que habían alcanzado aproximadamente 50 dólares/kWh a nivel de celda. Sin embargo, durante los últimos seis meses las celdas LFP de 314 Ah destinadas al almacenamiento energético han incrementado su precio alrededor de un 20% debido al endurecimiento del suministro de litio y al aumento de la demanda.
En este contexto, CATL considera que el volumen del nuevo contrato confirma la entrada del ion-sodio en una fase inicial de producción masiva y acerca la posibilidad de que esta tecnología alcance una ventaja de costes de entre el 30% y el 40% respecto a las baterías LFP.
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