Científicos concluyen que las bonificaciones del IBI impulsaron hasta un 50 % la instalación de autoconsumo en Cataluña
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Barcelona ha analizado el impacto de las bonificaciones del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) aplicadas por los municipios catalanes para fomentar la instalación de sistemas solares fotovoltaicos de autoconsumo.
El trabajo “Municipal tax incentives and solar PV adoption: Causal evidence from Catalonia”, que se publicará en agosto en Resource and Energy Economics, evalúa por primera vez de forma causal la eficacia de este instrumento fiscal utilizando información de 398 municipios de Cataluña entre 2015 y 2022. Para ello, los autores emplean una metodología econométrica de diferencias en diferencias (Difference-in-Differences o DiD) adaptada a la implantación escalonada de las bonificaciones municipales, lo que permite aislar el efecto real de la medida respecto a otros factores que también influyen en la expansión de la energía solar.
Los resultados muestran que las bonificaciones del IBI tuvieron un efecto positivo y estadísticamente significativo sobre la adopción de instalaciones fotovoltaicas. Los municipios que introdujeron este incentivo registraron entre un 34 % y un 50 % más de potencia fotovoltaica instalada que aquellos que no lo aplicaron, además de aproximadamente una instalación adicional al mes por municipio.
No obstante, el estudio analiza la denominada adicionalidad, es decir, la proporción de instalaciones que realmente fueron motivadas por el incentivo fiscal, y concluye que únicamente entre el 32 % y el 35 % de las instalaciones subvencionadas pueden atribuirse directamente a la bonificación del IBI. Esto implica que alrededor de dos tercios de los propietarios habrían instalado igualmente sistemas fotovoltaicos incluso sin la existencia de esta ayuda.
El estudio también analiza si la eficacia de las bonificaciones varía según las características de cada municipio. En términos generales, los resultados muestran una notable homogeneidad: el incentivo funciona de forma positiva en prácticamente todos los contextos analizados. No obstante, se observan respuestas ligeramente superiores en municipios con mayor nivel de renta y en aquellos donde predominan las viviendas unifamiliares o de baja altura, condiciones que facilitan técnica y económicamente la instalación de sistemas fotovoltaicos sobre cubierta.
Otro aspecto relevante es la comparación con otros mecanismos de apoyo existentes en diferentes países. Mientras que la mayor parte de la literatura se ha centrado en subvenciones directas o créditos fiscales nacionales, este trabajo demuestra que un instrumento gestionado íntegramente por las administraciones locales también puede generar efectos significativos sobre la inversión en energías renovables.
En conjunto, los resultados ponen de manifiesto que las bonificaciones del IBI constituyen una herramienta útil para impulsar el autoconsumo fotovoltaico, aunque existe margen para mejorar su eficiencia. Los autores concluyen que una mayor focalización de los incentivos hacia aquellos hogares cuya decisión depende realmente del apoyo económico permitiría reducir de forma considerable el coste por tonelada de CO₂ evitada y aumentar el rendimiento de los recursos públicos destinados a la descarbonización.
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