Andalucía lanza 50 millones para activar el autoconsumo en polígonos industriales
La publicación en el BOJA de las primeras convocatorias del programa Espacios Productivos, integrado en los Incentivos Integrados de Competitividad y Energía de Andalucía (INCEA) de la Consejería de Industria, Energía y Minas, activa un paquete de 50 millones de euros destinado a modernizar y mejorar los polígonos industriales de Andalucía. Las ayudas se dividen en dos líneas.
La primera, dotada con 8,32 millones, está orientada a infraestructuras básicas como telecomunicaciones, accesos, viales, sistemas de vigilancia, zonas de estacionamiento y espacios compartidos para empresas. La segunda, con 41,68 millones y gestionada por la Agencia Andaluza de la Energía, se centra en actuaciones energéticas: eficiencia, autoconsumo renovable, almacenamiento tras el contador, redes inteligentes e infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos.
El BOJA anunció que el plazo de las ayudas está abierto desde el 16 de junio y que la tramitación será íntegramente telemática.
Qué actuaciones pueden recibir ayudas
Según la convocatoria, los incentivos cubren instalaciones solares térmicas, biomasa y fotovoltaica con o sin almacenamiento, siempre que la energía se destine al consumo de los procesos productivos o de los edificios asociados.
También se incluyen sistemas de almacenamiento vinculados a plantas renovables de menos de 50 MW y puntos de recarga de acceso universal ubicados en espacios productivos. Los porcentajes de ayuda oscilan entre el 30 y el 45 por ciento, con incrementos adicionales que pueden elevar la intensidad hasta el 75 por ciento para empresas privadas y hasta el 100 por cien para entidades públicas, en función del tipo de actuación, el tamaño del beneficiario o el carácter innovador del proyecto.
La visión de la industria: el autoconsumo como factor estratégico
En este contexto, Leandro Real, director de negocio B2B de Quantica Renovables, empresa especializada en ingeniería solar y autoconsumo fotovoltaico creada en 2017, explicó a pv magazine el impacto que estas ayudas pueden tener en la industria andaluza. Afirma que “una pyme industrial con un consumo principalmente diurno y una instalación bien diseñada, en términos generales, puede conseguir reducciones de su factura eléctrica de entre un 20% y un 40%. En determinados casos, cuando existe una alta coincidencia entre generación y consumo o se incorporan baterías correctamente dimensionadas, el impacto puede ser incluso superior”.

Para Real, el autoconsumo no debe analizarse solo como un mecanismo de ahorro, ya que “la energía se ha convertido en un factor estratégico para la industria. Afecta directamente a los márgenes, a la capacidad de planificación, a la competitividad y a la exposición a la volatilidad de los mercados energéticos”.
Comunidades energéticas: potencial y barreras
El BOJA también contempla la posibilidad de impulsar comunidades energéticas y modelos colectivos dentro de los polígonos. Sobre este punto, Real advierte que, aunque son soluciones técnicamente sólidas, presentan desafíos organizativos.
En sus palabras, “las comunidades energéticas técnicamente tienen mucho sentido, pero organizativa y administrativamente son complejas. El verdadero reto es definir quién produce, quién consume, cómo se reparte la energía, quién gestiona los activos, cómo se financia el proyecto, quién asume determinadas responsabilidades y cómo se toman las decisiones a largo plazo”. A ello añade que “estos proyectos requieren la participación de múltiples actores y están sujetos a numerosos trámites cuya duración y resultado no siempre son previsibles”.
El impacto real de los porcentajes de ayuda
Respecto a los porcentajes de ayuda recogidos en la convocatoria, Real considera que pueden transformar la viabilidad de muchos proyectos industriales. “Los porcentajes son muy significativos y, sin duda, pueden actuar como un potente catalizador para la inversión. Una ayuda de hasta el 75% modifica sustancialmente la ecuación económica de cualquier proyecto: reduce los plazos de retorno, mejora la rentabilidad esperada, disminuye el riesgo percibido y permite a muchas empresas abordar actuaciones que, de otro modo, habrían pospuesto”.
Sin embargo, advierte que la intensidad de la ayuda no garantiza por sí sola el éxito: “una subvención muy atractiva puede perder gran parte de su efecto si la tramitación es compleja, si los plazos de resolución son largos o inciertos, o si las empresas tienen dificultades para identificar qué actuaciones generan realmente más valor para su negocio”.
Una propuesta para mejorar la eficacia de la convocatoria
Para mejorar la eficacia del programa, el director propone un mecanismo previo que reduzca la incertidumbre administrativa. “Si tuviera que elegir una sola medida, introduciría un mecanismo de prevalidación técnica y administrativa rápido y vinculante. Es decir, que una empresa, una entidad gestora de un polígono o una comunidad energética pueda conocer en una fase temprana si su proyecto es elegible, qué intensidad de ayuda podría obtener, qué requisitos debe cumplir y qué aspectos críticos debe resolver antes de iniciar el proceso”.
Real concluye que la convocatoria abre una oportunidad para extender el acceso a la energía renovable en los polígonos industriales andaluces, “la verdadera oportunidad de esta convocatoria es ampliar ese alcance y permitir que muchas más empresas puedan acceder a los beneficios de la energía renovable, incluso cuando no disponen de recursos o infraestructuras propias para hacerlo de forma individual”.

Leandro Real, director de negocio B2B de Quantica
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