La instalación del día: un autoconsumo fotovoltaico de 36,58 kWp para una comunidad de vecinos de Garrucha
La empresa granadina Enneo Ingeniería, especializada en arquitectura y soluciones energéticas sostenibles, ha completado la actuación de rehabilitación energética ejecutada para una comunidad de propietarios en Garrucha (Almería). Alejandro Vázquez, CEO de Enneo, explicó a pv magazine que el proyecto, subvencionado bajo el RD 853, partía de un diseño convencional con inversor centralizado destinado a los servicios comunes del edificio, pero las exigencias de reducción energética y los obstáculos administrativos del autoconsumo colectivo obligaron a replantear la arquitectura completa del sistema.
Vázquez indicó que el autoconsumo colectivo tradicional implicaba la solicitud del punto de acceso y conexión, la firma del acuerdo de reparto por todos los propietarios, la modificación de la centralización para alojar el contador de generación y la tramitación autonómica.
Este proceso se prolongó doce meses, dejando la instalación inactiva pese a estar terminada y generando tensiones vecinales. Para evitar esta situación, Enneo optó por un esquema distribuido basado en microinversores, convirtiendo la cubierta en una red de microgeneraciones independientes asignadas a cada vivienda.
Configuración de la planta fotovoltaica
El sistema fotovoltaico se configuró con 62 módulos de la marca china Tongwei de 590 W, que suman 36,58 kWp. Se instalaron 48 módulos sobre una pérgola de acero galvanizado en caliente, elevando la captación solar y generando sombra técnica en la terraza. Otros 14 módulos se dispusieron en estructura Este-Oeste de aluminio para aprovechar el espacio residual y aplanar la curva de producción. “Esta combinación permitió optimizar la superficie disponible y minimizar las pérdidas por sombras de petos, chimeneas y casetones”, señaló Vázquez.
La electrónica de potencia se resolvió con 27 microinversores monofásicos del fabricante chino Hoymiles de 1000 W, cada uno conectado a dos módulos de 590 W y asignado individualmente a las 27 viviendas. Para los servicios comunes se instalaron dos microinversores trifásicos Hoymiles de 2000 W, cada uno vinculado a cuatro módulos.

De acuerdo con la empresa, esta configuración permite un seguimiento independiente del punto de máxima potencia en cada par de módulos, evitando las pérdidas asociadas a las sombras heterogéneas presentes en cubiertas comunitarias y garantizando una producción equilibrada entre usuarios.
Soluciones específicas para la integración física
En la cubierta se instalaron cuadros estancos IP65 con protecciones magnetotérmicas y diferenciales independientes para cada microinversor. El descenso del cableado se realizó mediante mangueras individuales de 3×2.5 mm², ocultas parcialmente tras la fachada SATE ejecutada en la rehabilitación del edificio, eliminando el impacto visual de canalizaciones exteriores.
En la centralización de contadores se sustituyeron los borneros existentes por bornas de salida doble Wago, permitiendo unir la línea de la vivienda con la procedente del microinversor sin instalar un módulo de medida de generación. Además, se incorporó un cuadro de maniobra con seccionadores en el cuarto de contadores para facilitar el mantenimiento.
Microinversores resuelven el problema del reparto equitativo de la producción
El director de la empresa destacó que el sistema con microinversores resolvió también el problema del reparto equitativo de la producción. “En instalaciones colectivas con orientaciones mixtas y sombras variables, los tramos menos favorecidos penalizan a los usuarios vinculados a ellos. La asignación física de módulos a cada contador elimina esta disparidad y garantiza una producción proporcional y transparente”.
Este añadió que, desde el punto de vista económico, la solución evitó los costes de adecuación de la centralización y la tramitación del punto de medida, estimados en más de 4.500 euros. También permitió activar la generación de forma inmediata al finalizar la obra, evitando el coste de oportunidad asociado a un año de retraso en la legalización del autoconsumo colectivo.
La ingeniería granadina señaló que la modularidad del sistema facilita la incorporación futura de nuevos usuarios. Los vecinos que no participaron inicialmente pueden adherirse más adelante mediante la instalación de nuevos módulos y microinversores sin interferir en la producción existente. “Esta flexibilidad resulta especialmente relevante en comunidades con alta estacionalidad o propietarios ausentes”.
“El proyecto de la Calle Velarde demuestra que la adopción de microinversores puede resolver simultáneamente los retos administrativos, técnicos y sociales del autoconsumo colectivo en edificios residenciales. La combinación de estructuras optimizadas, electrónica distribuida y una integración limpia en la centralización ofrece un modelo replicable para rehabilitaciones energéticas subvencionadas y para comunidades que buscan una solución fotovoltaica sin fricciones”, concluyó Vázquez.
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