La ola de calor dispara los precios eléctricos en Europa hasta los 1.038,25 €/MWh
La intensa ola de calor que afecta a gran parte de Europa Central y Occidental ha provocado un fuerte incremento de los precios de la electricidad, y ha llevado varios mercados europeos a registrar máximos históricos en los mercados intradiarios. El episodio pone de manifiesto cómo los fenómenos meteorológicos extremos pueden afectar simultáneamente a la demanda eléctrica y a la capacidad de generación disponible, aumentando la tensión sobre los sistemas eléctricos.
Durante los últimos días, las temperaturas se han situado muy por encima de los valores habituales para esta época del año, lo que ha impulsado el consumo asociado a sistemas de refrigeración y aire acondicionado tanto en el sector residencial como en el comercial e industrial. Este incremento de la demanda se ha producido en un contexto de menor disponibilidad efectiva de algunas tecnologías de generación, agravando el desequilibrio entre oferta y demanda.
Los mayores picos de precios se registraron durante las horas vespertinas. Bélgica alcanzó un precio récord de 1.038,25 €/MWh en un periodo de quince minutos, mientras que Países Bajos registró 902,47 €/MWh. Dinamarca llegó a 786,83 €/MWh y Alemania, el mayor mercado eléctrico europeo, alcanzó los 747,10 €/MWh.
En España el precio medio aproximadamente 100 € / MWh. El más alto se registró el 22 de junio, con 891,4 €/MWh entre las 21 y 22 h; y el mínimo fue de 82,08 €/MWh, el mismo día entre las 14:00 y las 15:00. Esto significa que, dentro del mismo día, el precio llegó a multiplicarse por más de 10 veces entre la hora más barata y la más cara.
Uno de los factores determinantes fue el fuerte incremento de la carga residual del sistema, es decir, la parte de la demanda que no puede ser cubierta por generación eólica y solar. En Alemania, la carga residual alcanzó los 51,5 GW, aproximadamente 10,4 GW por encima de los valores habituales para esta época del año.
Aunque la elevada radiación solar permitió incrementar la producción fotovoltaica durante las horas centrales del día, las altas temperaturas redujeron la eficiencia de los módulos solares. La potencia de un panel fotovoltaico disminuye habitualmente entre un 0,3 % y un 0,5 % por cada grado Celsius que la temperatura de la célula supera los 25 °C. En situaciones de calor extremo, esta pérdida de rendimiento puede resultar significativa precisamente cuando la demanda energética se encuentra en aumento.
Las centrales térmicas de ciclo combinado también se ven afectadas por las altas temperaturas. Los sistemas de generación basados en turbinas de gas pierden capacidad y eficiencia a medida que aumenta la temperatura ambiente, registrando reducciones de potencia de entre el 0,5 % y el 0,9 % por cada grado adicional. Este fenómeno limita la capacidad de respuesta de una de las tecnologías que habitualmente proporciona respaldo al sistema durante los periodos de máxima demanda.
A ello se sumó una producción eólica relativamente reducida en amplias zonas del noroeste europeo. La combinación de menor generación renovable gestionable, pérdidas de eficiencia térmica y aumento de la demanda incrementó la dependencia de la generación convencional durante las horas punta.
El momento más crítico se produjo al final de la tarde y durante las primeras horas de la noche. En ese periodo, la producción fotovoltaica disminuye rápidamente debido a la reducción de la irradiación solar, mientras que las temperaturas permanecen elevadas y los sistemas de climatización continúan funcionando a plena capacidad. Esta situación genera un fuerte aumento de la demanda residual que debe ser cubierta mediante tecnologías de respaldo o sistemas de almacenamiento.
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