Acelerar la electrificación podría ahorrar a España hasta 1.700 millones de euros en un año
Un nuevo informe elaborado por la Fundación Renovables y el Instituto Meridiano concluye que España podría reducir en más de un 5% sus importaciones de combustibles fósiles y ahorrar entre 1.300 y 1.700 millones de euros anuales si igualara durante un solo año el ritmo de electrificación alcanzado por Noruega. El estudio sitúa la electrificación del transporte y de la climatización como una herramienta estratégica no solo para reducir emisiones, sino también para reforzar la seguridad energética en un contexto marcado por la creciente incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados energéticos.
Según recuerda el informe, el prolongado cierre del estrecho de Ormuz debido al conflicto con Irán ha provocado una interrupción sin precedentes en los flujos mundiales de petróleo y gas, así como tensiones sobre los precios y el suministro. En este escenario, los autores defienden que acelerar la electrificación de la economía constituye una de las pocas herramientas disponibles para reducir la dependencia europea de las importaciones fósiles.
Renovables sí, pero también electrificación
España ha protagonizado durante la última década un fuerte despliegue de energías renovables, especialmente solar fotovoltaica y eólica. Sin embargo, el informe advierte de que la transición energética no puede completarse únicamente con la expansión de la generación renovable. Resulta igualmente imprescindible electrificar los sectores que continúan dependiendo de combustibles fósiles, principalmente el transporte, la calefacción y parte de la industria.
Los autores identifican tres grandes focos de consumo energético en España. El transporte representa aproximadamente el 43% de la demanda final de energía y es responsable de un tercio de las emisiones nacionales. El consumo doméstico, que incluye calefacción, agua caliente sanitaria, cocina y electrodomésticos, supone cerca del 30% del uso final de energía. Por último, la industria concentra el 27% restante y genera alrededor del 18% de las emisiones.
El ejemplo de Noruega
El análisis plantea un escenario de referencia basado en la experiencia de Noruega, donde los vehículos eléctricos representan prácticamente la totalidad de las nuevas matriculaciones y el despliegue de bombas de calor alcanzó las 820.000 unidades instaladas.
Si España replicara durante un año ese ritmo de adopción tecnológica, la reducción inmediata de las importaciones de combustibles fósiles superaría el 5%, lo que equivaldría a un ahorro económico estimado entre 1.300 y 1.700 millones de euros. Los autores señalan que esta cantidad sería comparable al coste de construcción y equipamiento de una docena de hospitales públicos de última generación.
Una electrificación completa del transporte por carretera permitiría reducir las importaciones de petróleo y gas en un 36%, generando un ahorro anual cercano a los 16.400 millones de euros.
El papel estratégico de las bombas de calor y las baterías
La sustitución de sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles por bombas de calor aparece también como una de las medidas más eficaces para reducir el consumo energético. Gracias a sus elevados coeficientes de rendimiento, estas tecnologías permiten obtener varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida, disminuyendo significativamente la demanda de gas natural en edificios residenciales y comerciales.
El documento también analiza el potencial del almacenamiento distribuido. Alemania e Italia lideran actualmente el mercado europeo de baterías residenciales, con instalaciones que alcanzaron 6,6 GWh y 4,9 GWh respectivamente durante 2025.
Según las estimaciones recogidas en el informe, si España alcanzara niveles similares de capacidad de almacenamiento doméstico, podría sustituir entre un 5% y un 10% de la generación eléctrica diaria procedente de centrales de gas. Además de reducir las importaciones energéticas, este almacenamiento contribuiría a integrar una mayor cantidad de generación renovable y a aliviar las necesidades de respaldo del sistema eléctrico.
Subsidios fósiles frente a inversión en electrificación
Los autores critican que la Unión Europea continúe destinando alrededor de 88.000 millones de euros anuales a subvencionar el consumo de combustibles fósiles en transporte, calefacción e industria. Según sus cálculos, esa misma cantidad permitiría financiar cada año la instalación de más de 10 millones de bombas de calor o la incorporación de 2,5 millones de vehículos eléctricos.
a principal conclusión del informe es que la electrificación ya no debe considerarse únicamente una herramienta de descarbonización. En un contexto de creciente tensión geopolítica y vulnerabilidad de los mercados fósiles, se convierte también en una política industrial y de seguridad estratégica.
España dispone de abundantes recursos renovables para producir electricidad autóctona y competitiva. La clave, según los autores, consiste ahora en trasladar esa electricidad limpia hacia los sectores que todavía dependen del petróleo y del gas. Cuanto más rápido avance ese proceso, mayor será la capacidad del país para reducir su factura energética exterior, mejorar su resiliencia frente a futuras crisis y consolidar una verdadera soberanía energética.
Please login to comment