La red de distribución frena 7.000 millones en renovables y almacenamiento en España
Las redes eléctricas de distribución están emergiendo como uno de los mayores obstáculos para el despliegue de energías renovables y sistemas de almacenamiento en Europa. Un nuevo estudio elaborado por la consultora AFRY para Beyond Fossil Fuels revela que los retrasos en la conexión a la red mantienen bloqueados proyectos de energía limpia valorados en aproximadamente 100.000 millones de euros, poniendo en riesgo los objetivos de electrificación, descarbonización y seguridad energética del continente.
El análisis, centrado en ocho mercados europeos —Bulgaria, República Checa, Reino Unido, Alemania, Grecia, Italia, Polonia y España—, muestra que las colas de acceso a las redes de distribución han alcanzado dimensiones que ya condicionan el desarrollo del sistema energético. Actualmente, alrededor de 375 GW de proyectos renovables, principalmente eólicos y fotovoltaicos, y otros 455 GW de sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) permanecen a la espera de conexión.
Estas cifras reflejan un problema estructural que va mucho más allá de la disponibilidad física de capacidad en la red. Según AFRY, las empresas distribuidoras se enfrentan también a importantes limitaciones operativas y administrativas para gestionar el creciente volumen de solicitudes. De media, cada mercado analizado recibe más de 11.000 peticiones anuales de conexión para proyectos renovables y de almacenamiento superiores a 1 MW, de las cuales cerca del 70% corresponden a instalaciones fotovoltaicas.
Un problema de gobernanza además de infraestructura
Aunque tradicionalmente la atención regulatoria se ha centrado en las redes de transporte, el estudio concluye que las restricciones de acceso en las redes de distribución han alcanzado una dimensión similar, aunque con mucha menor transparencia.
La situación es especialmente crítica para la energía solar. En varios países europeos, las colas de conexión de proyectos fotovoltaicos conectados a redes de distribución representan una proporción significativa de los objetivos nacionales renovables para 2030, e incluso los superan en algunos casos. Reino Unido y República Checa destacan como los ejemplos más preocupantes.
En el caso del almacenamiento, las colas de conexión de baterías alcanzan niveles especialmente elevados en mercados como Alemania y Reino Unido, donde superan ampliamente los 100 GW. AFRY advierte de que retrasar la entrada en operación de estos activos incrementa los costes del sistema al limitar la capacidad para absorber excedentes renovables, reducir vertidos energéticos y aportar servicios de flexibilidad.
España: liderazgo renovable frenado por la saturación de la red
El informe señala que, en el caso de España, el rápido crecimiento de las renovables está ejerciendo una presión creciente sobre las redes de distribución.
SegúnAFRY, los retrasos en las conexiones afectan ya a proyectos valorados en unos 7.000 millones de euros. Cada vez más subestaciones y puntos de acceso presentan niveles de saturación que generan largas listas de espera para nuevas instalaciones renovables y sistemas de almacenamiento.
La situación resulta especialmente relevante para las baterías: la cola de proyectos de almacenamiento en España representa aproximadamente el 40% del objetivo nacional de capacidad de almacenamiento, lo que evidencia que el desarrollo de esta tecnología está avanzando más rápido que la infraestructura necesaria para integrarla.
El estudio advierte además de que la brecha entre los objetivos políticos y la realidad de la red ya comienza a percibirse a escala local. Comunidades y municipios interesados en impulsar autoconsumo, generación distribuida y proyectos energéticos compartidos encuentran crecientes dificultades para acceder a capacidad de conexión.
Seis causas principales detrás de las colas
El informe identifica varios factores que explican el crecimiento de los retrasos, y destaca la insuficiente expansión de las redes de distribución, una planificación poco anticipativa, procesos administrativos y de autorización excesivamente largos, sistemas de gestión de colas ineficientes, proyectos especulativos que reservan capacidad sin ejecutarse y problemas en las cadenas de suministro y disponibilidad de personal cualificado.
A ello se suma la falta de transparencia. Mientras que las redes de transporte suelen publicar información detallada sobre capacidad disponible y solicitudes pendientes, en las redes de distribución los datos siguen siendo fragmentarios y poco homogéneos entre países. Esta falta de visibilidad dificulta la planificación de inversiones y aumenta la incertidumbre para los desarrolladores.
AFRY insta a los operadores de sistemas de distribución a mejorar significativamente su gobernanza y sus procesos administrativos para que la transición energética se concrete donde más importa: en las comunidades, las empresas y los hogares.
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