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Portugal traza un “Mapa Verde” con más de 800 zonas para acelerar la nueva fotovoltaica y eólica

El Gobierno portugués aprueba el PSZAER, que identifica áreas aptas para renovables en más de 170 municipios y pretende reducir la incertidumbre territorial y los plazos de tramitación de los proyectos. La inclusión en estas zonas no supone una autorización automática.
Una planta fotovoltaica en Portugal | Foto: Neoen

Portugal quiere trasladar parte de la planificación de los nuevos proyectos renovables antes de que lleguen a la fase de autorización. El Gobierno ha aprobado el Programa Sectorial de Áreas de Aceleración de Energías Renovables (PSZAER), un instrumento que delimita más de 800 zonas potencialmente adecuadas para instalaciones fotovoltaicas y eólicas terrestres en más de 170 municipios del territorio continental.

La medida introduce un cambio relevante en la forma de abordar el desarrollo renovable en el país. En lugar de analizar desde cero la compatibilidad territorial de cada proyecto, el denominado “Mapa Verde” establece previamente áreas en las que existe, en principio, una combinación favorable de recursos renovables, usos del suelo, condiciones ambientales y disponibilidad de infraestructura eléctrica.

El objetivo es reducir uno de los principales riesgos de los proyectos renovables: la incertidumbre asociada al emplazamiento y a la tramitación administrativa.

La delimitación de las zonas se ha realizado a partir de un análisis territorial que incorpora el potencial de generación renovable, pero también restricciones y condicionantes ambientales, agrícolas, paisajísticos y patrimoniales. La planificación considera asimismo la proximidad de las redes eléctricas y su capacidad para integrar nueva generación.

Este último elemento adquiere especial importancia en un sistema eléctrico con una creciente penetración de generación solar y eólica. La disponibilidad de recurso renovable ya no es suficiente para determinar la viabilidad de un emplazamiento: la capacidad de evacuación y la posibilidad de integrar la nueva generación en la red son factores cada vez más determinantes para el desarrollo de proyectos.

El “Mapa Verde” no elimina la evaluación de los proyectos

La inclusión de una parcela dentro de una de las áreas identificadas por el PSZAER no significa que el proyecto pueda construirse automáticamente. Los promotores seguirán teniendo que cumplir los procedimientos de autorización y evaluación aplicables.

La principal diferencia es que parte del análisis territorial se habrá realizado previamente. Esto puede permitir simplificar determinados trámites y reducir los tiempos necesarios para determinar si una instalación es compatible con el territorio.

El Gobierno portugués pretende así combinar aceleración administrativa y protección ambiental, evitando que la simplificación de los procedimientos implique eliminar los controles sobre los impactos de las instalaciones.

El programa fue sometido previamente a consulta pública, con participación de ciudadanos, municipios, organizaciones ambientales y agentes del sector. El proceso forma parte de la transposición y aplicación de las áreas de aceleración de energías renovables previstas en la normativa europea, además de estar vinculado a las actuaciones contempladas en el Plan de Recuperación y Resiliencia portugués.

Más visibilidad para la inversión renovable

Desde el punto de vista de los desarrolladores, una de las principales ventajas del mecanismo puede estar en la reducción del riesgo durante las primeras etapas de un proyecto. La identificación previa de áreas potencialmente aptas permite orientar la búsqueda de emplazamientos hacia territorios que ya han sido objeto de un análisis estratégico.

Esto puede resultar particularmente relevante para proyectos fotovoltaicos de gran escala, en los que la disponibilidad de suelo compatible y la capacidad de conexión pueden condicionar durante años la maduración de una iniciativa.

La medida también busca mejorar la previsibilidad para los inversores y facilitar la incorporación de nueva capacidad renovable al sistema eléctrico portugués. El Gobierno vincula el programa con sus objetivos de descarbonización, seguridad energética e independencia energética, en un contexto europeo marcado por la necesidad de reducir la exposición a los combustibles fósiles importados.

El ministro de la Presidencia, António Leitão Amaro, resumió el objetivo en términos de producción doméstica: Portugal necesita “más energía doméstica, más energía verde, más energía producida aquí”.

Con la aprobación del PSZAER, el país pasa de una fase de identificación y consulta a establecer formalmente un marco territorial específico para acelerar el despliegue renovable. El reto será ahora comprobar hasta qué punto la nueva planificación consigue trasladarse a una reducción efectiva de los plazos de autorización y, sobre todo, si las zonas identificadas cuentan con suficiente capacidad de red para convertir el potencial territorial en nueva potencia fotovoltaica y eólica conectada al sistema.

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