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Se deben instalar 1.204 GW anuales hasta 2030 para cumplir el compromiso de la COP28

El mundo deberá incorporar alrededor de 1,2 TW de nueva capacidad renovable cada año entre 2026 y 2030, frente a los 693 GW instalados durante 2025 para triplicar la potencia renovable mundial, según IRENA.
Image: pv magazine / AI generated

La capacidad renovable mundial volvió a marcar un récord en 2025, pero el actual ritmo de instalación sigue siendo insuficiente para cumplir el compromiso adoptado en la COP28 de triplicar la potencia renovable global antes de 2030. El mundo deberá añadir alrededor de 1.204 GW de nueva capacidad cada año entre 2026 y 2030, frente a los 693 GW incorporados en 2025, según el informe Delivering on the UAE Consensus: Tracking progress toward tripling renewable energy capacity and doubling energy efficiency by 2030 elaborado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Presidencia de la COP31 y la Global Renewables Alliance (GRA).

El informe estima que la capacidad renovable instalada alcanzó 5,15 TW al cierre de 2025, tras crecer un 15,5% durante el año. Para llegar a los 11,2 TW previstos para 2030 será necesario incorporar 6,02 TW adicionales en cinco años, lo que equivale a una tasa media anual de crecimiento del 16,7%.

Si se mantuviera el crecimiento registrado en 2025, la capacidad renovable mundial se situaría en torno a 10,6 TW al final de la década, unos 600 GW por debajo del objetivo. La brecha se ha reducido respecto a la evaluación anterior de IRENA, que la situaba en unos 900 GW, pero la trayectoria sigue requiriendo una aceleración significativa.

La energía solar fotovoltaica concentró tres cuartas partes de la nueva capacidad renovable instalada en 2025. Durante el año se añadieron aproximadamente 513 GW solares, un 12% más que en 2024. La eólica incorporó 158 GW, de los cuales 150 GW correspondieron a parques terrestres. La hidroeléctrica renovable, sin incluir el bombeo, sumó 18 GW, mientras que la bioenergía, la geotermia, la termosolar y la energía marina añadieron conjuntamente unos 4 GW.

Al cierre de 2025, la fotovoltaica acumulaba 2.388 GW y representaba el 46,3% de toda la potencia renovable mundial, por delante de la hidroeléctrica, con 1.296 GW, y de la eólica, con 1.291 GW. Las tecnologías renovables variables concentraron el 96,9% de las nuevas incorporaciones netas de capacidad renovable durante el año.

IRENA prevé que, si se cumple la trayectoria necesaria para triplicar las renovables, la solar y la eólica representarán alrededor del 62% de toda la capacidad eléctrica instalada mundial en 2030. La fotovoltaica aportaría aproximadamente el 42% y la eólica el 20%, frente a cerca del 35% conjunto en 2025.

El informe también subraya el efecto económico del despliegue renovable. En 2025, el uso de estas tecnologías evitó alrededor de 8,4 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono y unos 480.000 millones de dólares en costes de combustibles fósiles. China concentró una parte relevante de estos beneficios, con 177.000 millones de dólares en importaciones de combustibles fósiles evitadas y 3,4 gigatoneladas de emisiones desplazadas.

El almacenamiento con baterías mantuvo un crecimiento acelerado. En 2025 se instalaron aproximadamente 112 GW, equivalentes a unos 307 GWh, un 48% más que los 76 GW añadidos en 2024. China incorporó 61 GW, Estados Unidos 18 GW y Europa 16 GW; estas tres regiones concentraron cerca del 85% de las nuevas instalaciones mundiales.

La expansión de generación y almacenamiento deberá acompañarse de un fuerte refuerzo de las redes. IRENA calcula que las inversiones anuales en redes y flexibilidad deberán alcanzar entre 874.000 y 981.000 millones de dólares entre 2026 y 2030, frente a los 525.000 millones registrados en 2025. De esa cifra, alrededor de 800.000 millones anuales corresponderían a la ampliación y modernización de redes, y hasta 200.000 millones a soluciones de almacenamiento.

La presión sobre la infraestructura ya es visible: alrededor de 2.500 GW de proyectos renovables, sistemas de almacenamiento y grandes cargas en fases avanzadas esperan actualmente conexión a red. El organismo advierte de que la congestión, los retrasos de acceso y el aumento de los vertidos pueden convertirse en obstáculos decisivos para cumplir los objetivos de la década.

La eficiencia energética continúa siendo el principal ámbito rezagado. La intensidad energética mundial mejoró alrededor de un 2% en 2025, lejos del 4% anual necesario para duplicar el ritmo de mejora de la eficiencia antes de 2030. IRENA reclama acelerar las actuaciones en edificios, transporte e industria, en paralelo con la electrificación de los usos finales.

IRENA concluye que entre 2026 y 2030 deberá incorporarse más capacidad de la que estaba instalada en todo el mundo al cierre de 2025, al mismo tiempo que se despliegan redes, almacenamiento, flexibilidad, financiación y capacidades profesionales suficientes para integrarla en el sistema eléctrico.

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