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SolarPower Europe alerta de que el ritmo de aplicación de la NZIA no reactivará la fabricación fotovoltaica europea

La aplicación del NZIA avanza de forma desigual en Europa y todavía no genera incentivos suficientes para reactivar la fabricación fotovoltaica comunitaria, según SolarPower Europe, que reclama criterios «Made in EU», una aplicación armonizada y financiación vinculada a la producción.
España está aplicando principalmente los criterios de resiliencia mediante mecanismos de apoyo público en el marco del artículo 28 del NZIA. | Image: Mondragon Assembly

La aplicación del Reglamento sobre la Industria de Cero Emisiones Netas (NZIA) en los Estados miembros avanza con lentitud y de forma desigual, lo que limita su capacidad para impulsar la fabricación fotovoltaica europea, según un nuevo informe de SolarPower Europe. Aunque los países debían comenzar a aplicar sus disposiciones desde enero de 2026, el estudio identifica hasta ahora medidas de implementación en solo seis Estados miembros y constata importantes diferencias entre los enfoques nacionales.

El NZIA establece criterios no relacionados con el precio para determinadas subastas de renovables y mecanismos de apoyo, con el objetivo de reducir dependencias estratégicas y diversificar las cadenas de suministro. Los Estados miembros deben aplicar estos criterios al menos al 30% del volumen subastado anualmente, o a 6 GW, y estos deben representar entre el 15% y el 30% de la puntuación total, con determinadas flexibilidades.

El informe señala que Italia ha aplicado el criterio de resiliencia a gran escala mediante su subasta transitoria FER-X, que adjudicó 1,1 GW de fotovoltaica. Además, varios programas italianos de apoyo exigen componentes fabricados en la UE. Austria, por su parte, ha introducido una bonificación del 20% para proyectos «Made in Europe» y ha incentivado el uso de componentes europeos en instalaciones fotovoltaicas y de almacenamiento residenciales.

Francia ha comenzado a incorporar criterios de resiliencia en las subastas de plantas fotovoltaicas sobre suelo, mientras que Irlanda ha introducido un 5% de la puntuación no relacionada con el precio para criterios de resiliencia en las subastas RESS 6. Lituania utiliza mayores niveles de subvención para incentivar módulos fotovoltaicos de alta eficiencia y cadenas de suministro diversificadas.

España: no hay subastas

España está aplicando principalmente los criterios de resiliencia mediante mecanismos de apoyo público en el marco del artículo 28 del NZIA. Nuestro país todavía no ha puesto en marcha subastas específicas basadas en estos criterios, pero ya los incorpora en determinados programas de ayudas y, según el informe, prevé extenderlos a futuros procedimientos competitivos de acceso y conexión a la red y a eventuales subastas de renovables.

En el caso español, los criterios de resiliencia no funcionan como requisitos de precalificación. Se incorporan a la evaluación global de los proyectos junto con factores como la madurez técnica, la innovación, la viabilidad económica y el grado de preparación. De este modo, el origen y la diversificación de los componentes influyen en la posición del proyecto mediante un sistema ponderado de adjudicación.

España también cuenta con programas destinados a reforzar la capacidad industrial nacional y europea en tecnologías de cero emisiones. Entre ellos figura el Programa de Cadena de Valor Industrial Renovable y de Almacenamiento, que proporciona apoyo a inversiones para establecer y ampliar instalaciones de fabricación en la cadena de valor de las renovables y el almacenamiento.

Un mercado fragmentado

SolarPower Europe advierte de que la aplicación divergente del NZIA aumenta la complejidad para fabricantes, desarrolladores e inversores y dificulta aprovechar el mercado único europeo. La asociación reclama a la Comisión Europea un repositorio centralizado de las medidas nacionales, diseños de subastas y sistemas de verificación para facilitar una aplicación armonizada.

El informe también pide que la futura Industrial Accelerator Act introduzca criterios estrictos de «Made in EU». Según SolarPower Europe, los criterios actuales de resiliencia favorecen la diversificación de proveedores, pero no generan por sí solos un incentivo económico suficiente para atraer inversiones en nueva capacidad industrial europea.

La organización reclama además la creación de un Cleantech Manufacturing Bank, financiado a través del futuro European Competitiveness Fund o de un Innovation Fund reformado, que proporcione apoyo vinculado a la producción, tanto para inversiones de capital (CAPEX) como para costes operativos (OPEX).

SolarPower Europe considera que la combinación de criterios de demanda, requisitos de fabricación europea y financiación vinculada a la producción será necesaria para alcanzar el objetivo comunitario de 30 GW de capacidad de fabricación fotovoltaica y reforzar las cadenas de suministro europeas.

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