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La UE estudia elevar al 50% el mínimo de contenido Made in Europe

Los ponentes del Parlamento Europeo encargados de la propuesta de Ley de Aceleración Industrial también plantean aumentar el contenido europeo de los paneles solares y establecer requisitos más estrictos para los componentes con el fin de evitar la elusión de las normas.
Image: Alexander Van Steenberge / Unsplash

Los eurodiputados responsables de elaborar un informe sobre la propuesta de Ley de Aceleración Industrial (IAA) de la Comisión Europea han planteado nuevas medidas para impulsar la fabricación europea en sectores estratégicos.

Los planes para la IAA se presentaron por primera vez en marzo de este año. En aquel momento, la propuesta incluía la introducción de requisitos de contenido europeo para los productos beneficiarios de financiación pública, entre ellos los sistemas solares fotovoltaicos y los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS).

Desde entonces, tres eurodiputados —Christophe Grudler, de Renew Europe; Pierre Jouvet, de S&D; y Anna Cavazzini, de Los Verdes— han recibido el encargo de elaborar un proyecto de informe sobre la IAA, cuya publicación está prevista para esta semana.

Según una actualización publicada a principios de esta semana por Renew Europe, una de las principales medidas contempladas en el proyecto es elevar al 50% para 2036 el umbral de contenido europeo para productos fabricados en Europa y productos bajos en carbono en sectores estratégicos. El objetivo es garantizar que los fondos públicos respalden a la industria europea y contribuyan a la sostenibilidad.

El proyecto también plantea aumentar el contenido europeo en tecnologías de emisiones netas cero, como paneles solares, bombas de calor, turbinas eólicas y centrales nucleares.

Renew Europe señala además que deberían introducirse mecanismos de protección más claros, incluidas definiciones más estrictas y requisitos específicos para los componentes, con el fin de “cerrar la puerta a la elusión y garantizar que los fondos públicos beneficien realmente a las industrias europeas”.

“Cuando los Estados miembros ponen sobre la mesa más de 2,5 billones de euros de fondos públicos cada año, a través de la contratación pública y las ayudas estatales, mientras al mismo tiempo permiten que 1.000 millones de euros diarios se destinen a China, algo está funcionando terriblemente mal”, afirmó Jouvet.

“Los ciudadanos europeos tienen derecho a esperar que parte de ese dinero se destine a empresas que pagan salarios, forman a trabajadores europeos, incluidos los jóvenes, e invierten en la transición energética y climática en sus propios territorios”, añadió.

Grudler señaló que el proyecto de informe propone “normas sencillas, claras y aplicables, sin cargas administrativas innecesarias para las empresas y las autoridades locales”.

“Ante una competencia mundial feroz, debemos construir y consolidar en Europa las cadenas de valor de nuestros sectores estratégicos: desde el acero y el aluminio hasta la industria del automóvil y las tecnologías limpias”, añadió.

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