Caso real: un BESS de 257 kWh multiplica el autoconsumo y reduce un 80% el coste eléctrico en una explotación agroindustrial
La Finca La Cuesta, ubicada en Puebla del Príncipe (Ciudad Real), ha completado en julio de 2026 la segunda fase de un proyecto de autoconsumo energético que combina 150 kW de generación fotovoltaica con un sistema BESS de 125 kW y 257 kWh de capacidad. La solución, ejecutada por Elecnor con equipos suministrados por Suministros Orduña, está diseñada para reducir entre un 75% y un 80% el coste de la electricidad de la explotación.
El proyecto responde a un perfil de consumo característico de determinadas instalaciones agroindustriales, con una demanda eléctrica elevada y relativamente constante asociada, entre otros procesos, al bombeo y a las operaciones necesarias para el funcionamiento diario de la finca.

De la fotovoltaica al almacenamiento
La instalación se desarrolló en dos etapas. La primera, ejecutada en julio de 2025, incorporó 150 kW de potencia fotovoltaica mediante tres inversores Sungrow SG50CX-P2 de 50 kW. Esta primera actuación permitió reducir inicialmente la factura eléctrica entre un 30% y un 35%.
Tras analizar durante un año la curva de consumo de la explotación, el proyecto se amplió con un sistema de almacenamiento de 125 kW/257 kWh. El objetivo de esta segunda fase es aumentar la fracción de energía solar aprovechada directamente o mediante almacenamiento, evitando que los excedentes generados durante las horas de mayor irradiación tengan que ser vertidos a la red y posteriormente adquirir electricidad cuando la generación fotovoltaica sea insuficiente.
La solución BESS está formada por un Sungrow PowerStack ST255CS, un sistema de almacenamiento acoplado en corriente alterna (AC) destinado a aplicaciones comerciales e industriales. Su integración permite cargar las baterías con los excedentes fotovoltaicos y descargar posteriormente la energía almacenada de acuerdo con las necesidades de consumo y la estrategia energética definida.

Por el lado de la generación, los tres inversores SG50CX-P2 incorporan cuatro seguidores MPPT independientes, lo que permite gestionar de forma diferenciada distintos grupos de módulos y optimizar la producción ante posibles diferencias de orientación, irradiancia o condiciones de operación.
El reto: integrar generación, almacenamiento y demanda
Uno de los principales desafíos técnicos del proyecto no estuvo únicamente relacionado con la instalación de los equipos, sino con su integración y coordinación energética.
Los tres inversores fotovoltaicos, el PowerStack y el sistema de gestión energética EMS300 deben intercambiar información para adaptar el funcionamiento del almacenamiento a la evolución de la demanda de la finca. Esta arquitectura permite que la batería responda a las variaciones del consumo y que la energía generada por la planta fotovoltaica pueda utilizarse de forma más eficiente.
La gestión energética se convierte así en un elemento clave para maximizar el valor económico del BESS. No se trata únicamente de aumentar la capacidad de autoconsumo, sino de decidir cuándo cargar y descargar la batería en función de la producción fotovoltaica, el perfil de demanda y las condiciones económicas de la electricidad.

Hacia el arbitraje energético
La siguiente fase prevista contempla precisamente una optimización más avanzada del sistema mediante arbitraje horario. A partir de los datos registrados en la plataforma de monitorización iSolarCloud, se podrán ajustar los parámetros del EMS300 teniendo en cuenta la curva de consumo, los precios horarios de la electricidad, los términos de potencia y los peajes.
Según las estimaciones del proyecto, esta estrategia podría incrementar entre un 10% y un 15% el beneficio asociado a la instalación.
La monitorización también permitirá evaluar el comportamiento real del sistema y ajustar progresivamente los parámetros de operación del BESS. La explotación contará, además, con la posibilidad de ampliar la capacidad de almacenamiento mediante una nueva unidad PowerStack. El objetivo a medio plazo sería alcanzar una cuota de autarquía cercana al 100%.
Con una reducción prevista de la factura de entre el 75% y el 80%, el sistema disminuye la exposición a los precios de la electricidad y permite aprovechar una mayor proporción de la generación renovable local.

A ello se suma la reducción asociada de emisiones de CO₂ y la monitorización continua del rendimiento de la planta y del estado del sistema de almacenamiento. El proyecto evidencia, además, la importancia de dimensionar el BESS a partir de datos reales de consumo, en lugar de considerar el almacenamiento como un elemento independiente de la generación.
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