See all

China sitúa el almacenamiento con baterías en el centro de su estrategia de energías renovables

Para 2030, los proyectos eólicos y solares, incluido el almacenamiento asociado en origen, deberán aportar una capacidad firme equivalente al 8% de la capacidad instalada. Además, la participación de estas instalaciones en el suministro eléctrico durante los picos de demanda vespertinos de verano e invierno deberá superar el 20%.
Image: Alejandro Luengo/Unsplash

China ha situado el almacenamiento energético en el centro de su estrategia para hacer más fiable la generación eólica y solar durante el próximo periodo de planificación quinquenal. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) y la Administración Nacional de Energía (NEA) han publicado conjuntamente el XV Plan Quinquenal (2026-2030) para el Desarrollo de las Energías Renovables.

El documento fija como objetivo alcanzar unos 3,5 TW de capacidad total de generación renovable en 2030, de los cuales más de 2,8 TW corresponderán a energía eólica y solar.

China inició este nuevo periodo de planificación con 136 GW/351 GWh de nueva capacidad de almacenamiento energético en operación a finales de 2025, lo que representa un incremento del 84% en un solo año y un crecimiento de más de 40 veces respecto al cierre de 2020. La duración media del almacenamiento alcanzó las 2,58 horas. La nueva capacidad de almacenamiento energético también duplicó ampliamente los 66 GW de capacidad hidroeléctrica de bombeo instalados en el país.

La expansión ha ido acompañada de cambios estructurales. El almacenamiento independiente representaba el 51,2% de la capacidad acumulada a finales de 2025, mientras que los proyectos con una duración de cuatro horas o más suponían el 27,6% del total. Las baterías de ion-litio seguían dominando el mercado, con una cuota del 96,1%. Además, el tiempo medio de utilización equivalente a nivel nacional aumentó hasta 1.195 horas, casi 300 horas más que en 2024.

El nuevo plan de energías renovables no establece un objetivo específico de capacidad de almacenamiento para 2030. Un plan de acción nacional independiente exige que la capacidad de nuevo almacenamiento energético supere los 180 GW antes de finales de 2027. La previsión, frecuentemente citada, de superar los 370 GW en 2030 procede de un libro blanco del sector y no del propio plan quinquenal.

En lugar de fijar un objetivo de capacidad, el plan mide el almacenamiento por su contribución a la fiabilidad del sistema eléctrico. Para 2030, los proyectos eólicos y solares, incluido el almacenamiento asociado en origen, deberán aportar una capacidad firme equivalente al 8% de la capacidad instalada. Además, la participación de estas instalaciones en el suministro eléctrico durante los picos de demanda vespertinos de verano e invierno deberá superar el 20%, aproximadamente 10 puntos porcentuales más que en 2025. China prevé incorporar más de 300 GW de capacidad renovable firme para cubrir los picos de demanda durante este periodo de cinco años.

Las nuevas plantas eólicas y solares centralizadas deberán alcanzar, por regla general, una capacidad firme de al menos el 10%, mientras que se fomentará que los proyectos superen el 20% cuando las condiciones lo permitan. El plan también apuesta por reforzar la coordinación entre generación y almacenamiento, ampliar el uso de equipos capaces de formar red (grid-forming) y mejorar la precisión de las previsiones de producción eléctrica en múltiples escalas temporales.

El almacenamiento también se integrará en instalaciones fotovoltaicas distribuidas, conexiones directas de energía verde, proyectos integrados de generación-red-consumo-almacenamiento, centrales eléctricas virtuales y microrredes inteligentes. Asimismo, los centros de datos son identificados como cargas flexibles que podrán coordinarse con la generación renovable.

En el ámbito de los ingresos, las autoridades prevén mejorar los mecanismos de remuneración por capacidad tanto para la energía hidroeléctrica de bombeo como para los nuevos sistemas de almacenamiento energético, e introducir gradualmente compensaciones por la aportación de capacidad firme. Esto apunta a un cambio de modelo: el almacenamiento dejaría de construirse principalmente para cumplir los requisitos impuestos a los proyectos renovables y pasaría a recibir ingresos por los servicios medibles que presta a la red eléctrica.

No obstante, la transición sigue enfrentándose a diversos retos. Los ingresos del almacenamiento continúan dependiendo de las normas de mercado establecidas por cada provincia, mientras que el rápido ritmo de construcción podría dar lugar a proyectos infrautilizados si los mecanismos de despacho y remuneración por capacidad no evolucionan al mismo ritmo. La seguridad, la integración en el sistema y la viabilidad económica de las tecnologías de almacenamiento de larga duración serán factores determinantes para que la expansión del almacenamiento en China aporte valor operativo real y no solo un incremento de capacidad instalada.

Este contenido está protegido por derechos de autor y no puede reutilizarse. Si desea colaborar con nosotros o reutilizar parte de nuestro contenido, póngase en contacto con nosotros en: [email protected].

Comentarios