Portugal anuncia un mercado de capacidad abierto a almacenamiento, generación y gestión de la demanda
Portugal ha iniciado los trabajos para implantar un nuevo mecanismo de capacidad destinado a garantizar la seguridad del suministro eléctrico en un contexto marcado por el avance de la electrificación, el crecimiento de las energías renovables y el aumento previsto de la demanda eléctrica durante la próxima década.
La medida, anunciada por el Ministerio de Medio Ambiente y Energía, permitirá remunerar la disponibilidad de capacidad capaz de responder en los momentos de máxima demanda, mediante procedimientos competitivos abiertos a tecnologías de generación, almacenamiento energético y gestión flexible de la demanda.
La iniciativa se apoyará en las conclusiones del Informe de Evaluación de la Seguridad del Suministro Eléctrico (RMSA-E), elaborado conjuntamente por la Dirección General de Energía y Geología (DGEG), el operador del sistema eléctrico portugués REN y el regulador ERSE.
Para evaluar la resiliencia futura del sistema, las autoridades portuguesas han adoptado una norma de fiabilidad de 1,46 horas al año, equivalente al nivel máximo de riesgo de interrupción considerado aceptable según la metodología europea de seguridad de suministro y tras consultas con consumidores y empresas.
Según el estudio, mantener este estándar requerirá incorporar nuevas fuentes de flexibilidad y capacidad gestionable capaces de complementar el rápido crecimiento de la generación renovable.
La remuneración estará abierta a distintas soluciones capaces de aportar capacidad firme al sistema, incluyendo centrales de generación convencionales; sistemas de almacenamiento energético; programas de respuesta de la demanda; y recursos agregados de flexibilidad.
Uno de los aspectos más relevantes de la estrategia portuguesa es la integración explícita del almacenamiento energético dentro de los mecanismos de seguridad de suministro: el Gobierno considera que las baterías y otras tecnologías de almacenamiento serán elementos fundamentales para gestionar la creciente variabilidad asociada a la generación solar y eólica.
En este contexto, el Ejecutivo ha reiterado su intención de lanzar una subasta específica para desplegar 750 MVA de capacidad de almacenamiento en baterías. A esta estrategia se sumará el desarrollo de nuevos proyectos de bombeo hidráulico, considerados una de las principales fuentes de almacenamiento de larga duración para el sistema eléctrico portugués.
El Gobierno portugués contempla igualmente inversiones en centrales de ciclo combinado de gas natural, que continuarán desempeñando un papel de respaldo durante el proceso de integración masiva de energías renovables.
Tal y como sucedió en el caso de España, antes de su implantación definitiva, el mecanismo deberá ser validado por la Comisión Europea.
Portugal iniciará ahora el procedimiento de prenotificación ante Bruselas, paso previo a la aprobación formal exigida por la normativa comunitaria sobre ayudas de Estado y diseño del mercado eléctrico.
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